miércoles, 25 de noviembre de 2015

Antropología Frankliana y Logoterapia

Antropología Frankliana, la formación del individuo partiendo de su voluntad
Introducción
Existen diversos estilos de psicoterapias, unas aparentemente más eficaces que otras, sin embargo algunas enfrentar la misión de definir al hombre con mayor interés en su espíritu en relación con un sentido de ser  que otras, tal es el caso de la Logoterapia, escuela desarrollada por Viktor Frankl que busca no sólo permitir un estado de bienestar psíquico, sino formar un carácter y determinación para ser y hacer.
Para comprender la postura de Frankl hay que hacer énfasis en su contexto cultural, él fue un Psiquiatra y neurólogo judío al que le tocó experimentar las desgracias del holocausto en carne propia, siendo él uno de los sobrevivientes de Auschwitz, rescata de su experiencia en el campo de concentración aquellos recursos psíquicos y espirituales con los que lo logró y los mismos con los que ayudó a otros a lograrlo. Es clara la influencia de este evento en las necesidades que plantea primordiales para resolver en el campo de la psicoterapia pues, Frankl encuentra defectos en las tradiciones que definen al hombre a partir de determinismos, y con ello el determinismo también limita al psicoanálisis u otras escuelas a no desarrollar un auténtico bienestar integral del humano.
Frankl  está preocupado en mayor medida por la superación de los males y la formación del carácter sobre la explicación de los mismos o el consenso conceptual de un estado saludable, todo esto por medio de la posibilidad de sentido.
Desarrollo
Para Frankl es de suma importancia relacionar el sentido antropológico a la logoterapia, pues si no queda claro cuál es un correcto sentido para entender al hombre, se puede caer en el error de desarrollar una psicoterapia que funcione para la formación de un individuo determinado por criterios cambiantes, es decir arbitrarios, pues si el hombre es definido por un grupo de intereses personales, puede discriminarse a un grupo de personas que pese a ser humanos no sean tratados con igualdad y justicia por otros sólo por no compartir el mismo sentido de determinación humana1.
Es así como Frankl decide desarrollar criterios que definan al hombre de una manera más integral y que evite en algún sentido determinismos materiales, históricos o culturales, esto lo logra partiendo del propio  hombre para guiar su sano desarrollo como hombre libre y con responsabilidad.
Lo primero es alejarse de la postura de que el hombre es motivado únicamente por impulsos de forma como lo hace una máquina, o por instintos tal como sucede con los animales, porque eso es caer en determinismos que limitan al hombre a eso, una máquina o un animal. En cambio él propone entender que los humanos actúan conforme a un sentido, el humano es un ser compuesto de rasgos físicos, psíquicos y espirituales que apuntan las acciones  hacia un logos1 , esto abre la posibilidad de entender los actos y decisiones humanas dirigidas por la voluntad y no por un condicionamiento irracional (como lo son los impulsos mecánicos, instintivos o subconscientes).
La voluntad para Frankl tiene una sólida relación con el sentido de responsabilidad, en donde responsabilidad es también un criterio antropológico más que moral, pues la responsabilidad se determina por la existencia del individuo como ser único e irrepetible en el mundo, por lo cual sus actos con trascendencia en mayor o menor medida, no podrían ser realizados de igual forma por otra persona, dignificando así a cada individuo por el simple hecho de ser y no por su funcionamiento en sociedad o una valoración externa, la responsabilidad es la consciencia plena sobre los actos propios y sus consecuencias partiendo de un valor intrínseco de la persona por su relevancia en el universo  a priori.
Así mismo la responsabilidad también sirve para la explicación de otra característica humana como lo es la libertad. Pues cuando el hombre está consciente de su responsabilidad con el mundo, puede elegir por voluntad propia (y no determinada) sobre sus actos. Frankl nos explica que cada situación en el mundo representa un reto personal que cada quien puede resolver de forma distinta y única, por lo cual no se puede estandarizar una “mejor solución” o “solución adecuada”, sino concientizar sobre las consecuencias de los actos para así elegir actuar de tal cual forma libremente1.
La libertad, la elección y el sentido tiene fundamento en valores, los cuales son guías para encontrar el sentido logos) personal,  se dividen en tres categorías: creativos, vivenciales y Actitudinales.  Los valores creativos no son en sentido de creatividad, sino lo son en el sentido de crear o dejar algo en el mundo, es un sentido de realizar algo concreto. Los valores vivenciales son aquellos que tiene que ver con el disfrute de una situación en la vida, las experiencias y aprendizajes como el amor. Estos valores enfrentan la posibilidad de realizarse o no y pueden perderse, no obstante el tercer valor que es el de actitud, por muy adversa que sea una situación, siempre permitirá al individuo decidir enfrentarla de tal o cual forma, es el valor de tomar la decisión de cómo actuar ante la vida, por lo cual estos valores nunca se pueden perder1.
La postura antropológica resulta ser el pilar para poder ejercer la Logoterapia, pues si no está claro el propósito del ser humano, con mayor dificultad podría orientarse al paciente a encontrar su propósito (sentido) mismo y trabajar con respecto a cómo alcanzarlo o la validez racional de este.
Conclusión
Frankl desde el inicio separa las necesidades de un caso de psicosis en el que es necesaria la atención propia de una psicoterapia en función a su estado de salud mental y las necesidades de una neurosis en la que la psicoterapia tradicional no hace más que condenar al fracaso al paciente pues sólo lo determina. Por lo cual es de gran importancia atender con un primer interés explícito en la idea de hombre a la que se atiende, pues coincidiendo con Frankl, la determinación lejos de ayudar a la identificación entre individuos, los separa. En cambio la propuesta de encontrar un común en todos los hombres, en este caso el logos permite en entendimiento entre iguales, y la incorporación de la razón para mediar las situaciones ajenas deposita en las manos del individuo el poder para controlarlo mediante la voluntad.
Frankl refleja un claro dominio de las santas escrituras y cómo estas le ayudaron a desarrollar un discurso que le ayudó a encontrar la búsqueda del sentido ante los momentos difíciles, pues tal como Job fue azotado por los males ante de Satanás, él siempre conservó como propia la capacidad de creer, no creer y el actuar ante ello.

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