miércoles, 2 de julio de 2014

Navidad es…




Siempre ha sido complicado para mí reconocer  como legítimo un pensamiento religioso, no obstante comprendo los motivos por los que una persona puede alinear su ética con una moral ajena por algo que trasciende sobre la fe, un motivo que no solo convence, sino que determina por completo la idea de bien para un individuo, algo que resulta legítimo ante cualquier dogma y ridiculiza a cualquier credo, me refiero al amor.

El universo cristiano considera como su mayor festividad la natividad de su cristo, no solo porque se trate del comienzo de una era donde se reconcilian el mundo terrenal con el del más allá, sino porque es la conmemoración del momento  en que encarnó ese absoluto e intangible dios e un hombre. Y bien, por eso considero que un día en particular para mí puede ser tan especial como lo es la navidad para los demás.

Comprendo el desagrado que algunas personas tienen frente a la celebración de figuras en fechas específicas, sobre todo cuando el resto del año han sido tratadas estas figuras de manera cuestionable, y es cierto, no se les debería dedicar un solo día, sino promover su valoración a diario, puede resultar injusto y a veces hasta una burla el pasar por alto su relevancia en nuestra vida y de pronto un día en particular realizar un ritual que parezca más un compromiso que un placer, es de pronto el celebrar un cumpleaños el momento para cumplir un protocolo hipócrita o la oportunidad para hallar el pretexto para abordar a alguien. La verdad, confieso que las historias de cumpleaños que conozco destacan varios episodios donde precisamente una fiesta de cumpleaños marcó el inicio de un ciclo de malas experiencias, un aniversario pudo remarcar continuos fracasos y una fecha festiva señalaba la burla que hacía el destino a la voluntad.

Empero…  Tal como un chicuelo encuentra en la navidad más que una fecha en la que recibirá un regalo por compromiso, es posible también confiar en una compasión del universo que le permita a otros entender, que no se celebra a una figura solitaria, sino a un ideal completo que surgió por la interacción de ella, así como un hombre de buena voluntad ve en la navidad más que el cumpleaños de Jesús un momento para detenerse y agradecer el ejemplo de compasión que él enseñó, yo en el día que considero mi navidad creo debo más que felicitar a alguien, compartir mi agradecimiento con la siguiente reflexión.

Toda persona que me ha conocido sabe sobre la existencia de una persona especial para mí, una mujer que en cada mención suya la acompaño con un suspiro, una chica que al colocarla en mi narración de memoria  ocasiona que hable de dos momentos, antes de ella y después de ella. Y no es coincidencia que hoy pueda decir que apareció justo en la mitad de mi vida, sino que su llegada significó en mi historia personal un renacimiento.

Hoy este blog tiene seguidores de todos los continentes, por ello estoy seguro que la mayoría no tiene idea de quién podría significar tanto para mí, pero por otro lado los seguidores atentos encontrarían fácilmente las referencias a su legado, incluso podrían separar narraciones sucias que evidentemente no encajan con su personalidad.

Ella es una chica que conocí hace ya varios años, en el primer instante no imaginé que iba a dedicarle el resto de mi vida pero llamó mi atención del modo más inocente posible, con un error. Una equivocación suya significó la oportunidad para que mis ojos la identificaran y separaran del resto de compañeros que compartimos por mucho tiempo en el primer lugar al que yo pude llamar hogar. No pasaron muchos meses para que otra coincidencia me acercara a ella y, ya de cerca pudiera apreciar sus habilidades, creo que hoy lo recuerdo con un aire épico en el que una persona igual que yo, lejos de las musas o heroínas de cualquier panteón, lograba convertir con sus manos carnales la realidad que tenía en frente en algo simplemente hermoso, desde sus primeros trazos encontré en ella una habilidad para extraer del mundo lo mejor posible y hacerlo presente en ilustraciones excelsas, durante mucho tiempo medité en la mecánica de ello y no pude descifrar más que la clave debía residir en su percepción, ella no era solo alguien distinto a todos, sino que ella hacía distintos y especiales a todos los demás. Ella nunca pretendió hacerse de la belleza como un accesorio propio, sino como una constante que en el mundo flotaba con libertad y que participaba en cada ser, desde el más pequeño hasta el más grande, desde el más activo hasta el más discreto, cada individuo y cada plano tenía que ser agradecido conocer, ella fue para mí la persona que me enseñó a apreciar y agradecer al mundo que me rodeaba. Yo confieso que venía de un mundo viciado, en el que el reconocimiento era lo único que definía a alguien y el poder radicaba en la dependencia entre individuos más que en sus voluntades. Ella fue la primera en mencionarme sobre la necesidad del perdón y la aceptación de las cosas que no nos favorecían, ella siempre inició sus discursos con una mirada sobria y una sonrisa apuntando a que entre todos los defectos era menester agradecer y defender al mundo solo por el hecho de ser.

El tiempo ha pasado y hoy acepto que no logré asimilar por completo esa filosofía, la historia no siempre fue favorable conmigo y no pude superar mis derrotas, por ello me cuesta trabajo hoy entender la belleza de momento s que definí como tragedias y que ella solo me pidió comprender, pero si bien ella resultó para mí significar más que una maestra, haya sido para mí un ejemplo o un ideal, la única manera legítima en que puedo festejarla es… Compartiendo la felicidad que ella algún día me compartió.

Ella era una persona muy aguda al rescatar las virtudes de las personas, su tolerancia muchas veces representaba la fortaleza en la que creí para conocer a personas que en un inicio no consideraba benéficas para mi desarrollo, es decir, ella me enseñó a escuchar a los demás y así pude tener amigos, me enseñó a quererlos y dejarme querer, me enseñó a escuchar a otros y así poder aprender de ellos no solo lo que me convenía, sino también encontrar en sus problemas y defectos los motivos de mis futuras luchas, ella lejos de enseñarme lo que era el placer de disfrutar del cariño ajeno, me enseñó a sentir el amor y la entrega al resto del mundo, así que si algún día una persona me consideró un buen compañero, el agradecimiento debería ir dirigido a ella.




En el campo de la reflexión también tengo que destacar sus citas, un pasaje muy importante se dio cuando me corrigió mi técnica de dibujo, ella tenía talento para mostrar lo bello de las cosas mas no para inventárselas, ella nunca maquilló a nadie, siempre fue objetiva y sincera, y me pidió dibujar lo que veía y no lo que creía ver, años después esta frase me ayudó a decidirme por una carrera en la que la verdad tenía preferencia ante el convencimiento, ella sin saberlo destacó en ese momento en mi un concepto que me permitía aceptar a los demás, lamentablemente no pude aplicarlo en mi vida cotidiana con la congruencia ideal.

Hablando de las artes, ella fue mi inspiración para involucrarme con la expresión plástica, la verdad en un inicio era un pretexto para seguirla, pero con el tiempo se convirtió en un lazo entre su recuerdo y yo, mi estilo se asemejó al suyo y a veces mis trazos son un intento por traer de vuelta los sentimientos que tenía cuando estaba cerca de ella, hoy en día mis dibujos son mi consuelo y recordatorio de agradecer que un día la pude conocer.

La conjunción de tolerancia, empatía y apreciación que le heredé me acercó de nuevo al mundo, y reconozco que fue falla mía le no poder siempre llevar a cabo el desarrollo cabal de estas creencias y muchas veces terminar mencionando argumentos narcisistas en los que buscaba que las situaciones me favorecieran directamente, también acepto como culpa propia las propuestas fuera de esos ideales que pueda haber manifestado en otros textos, en realidad, mi utopía buscaba acercarse al mundo donde el único derecho importante era, permitirse ser como se podía ser.

Quizá su presencia en mi vida le resulte a terceros indiferente, quizá aquellos a quienes jamás he apoyado o que nunca he compartido su lucha consideren esto como un pasaje ajeno, pero yo tenía que compartirlo, no solo como un homenaje, sino como una petición al mundo.

El universo no es perfecto, es una manifestación de un caos donde los seres intentan orientarse con  lo que pretenden creer como un orden, las personas han querido manejar conceptos como “bueno” y “malo”, han querido plantear concordancias para hablar de iguales y ajenos, hemos querido sentir placer y dolor, hemos querido etiquetar… Entre el afán por ordenarlo todo hemos descuidado la capacidad de disfrutar al mundo tal cual es, y ello ha orillado a quienes lo intentan con títulos de locos y marginados, hemos inventado enemigos y causas, y con las causas hemos inventado causas propias y contrarias, tenemos un amplio repertorio de conceptos que nos enmarcan leyes y castigos, culpas, remordimientos, muchos incluso han hecho que desarrolláramos una idea contraria a vivir que es “morir”.  Si alguna vez el hombre que perece se unía a la eternidad ahora los condenamos a desaparecer… Ella cree que las flores no se arrancan, las flores crecen y se admiran, cuando se marchitan sirven de sustento para nuevas flores, y la vida nunca termina.

Yo confieso haber buscado erróneamente muchos años su flor favorita, yo quería encontrar algo tangible que pudiera poseer como símbolo de mi perseverancia, y su flor era ni más ni menos que la representación de las buenas acciones, obvio en mi camino yo olvidé ayudar a otros y en consecuencia nunca pude sembrar una de ellas.

Todo esto es porque… En nuestras vidas podremos encontrar a una persona como ella, sino que piense parecido, si una persona que nos haga pensar. Alguien que nos enseña a amar no para ser apreciada, sino para que seamos felices, por eso para mí hoy es como navidad, no porque naciera una mesías, sino porque nació una persona común y corriente, con defectos y virtudes humanas, que me enseñó a recapacitar y a aprender de mis equivocaciones, alguien que con humildad me mostró el mundo que no quería ver, un mundo donde la voluntad es lo que hace bello y satisfactorio un acto. Un día como hoy, un día que puede ser cualquiera, nació, nace y nacerán personas como ella, personas que me hacen creer en un mañana, porque si ella es producto de este mundo, entonces todo el mundo a su vez merece mi gratitud, por eso… Solo puedo celebrarla haciendo mención a ella, a su mundo, y compartiendo la felicidad que pude experimentar tras conocerla.


Gracias Sonia, por ser.