jueves, 24 de noviembre de 2011

Una pastorela como las que no ha visto en sus escuelitas.

Diablos al pastor
(o Pastores a la diabla)

Preludio
Presentador parodiando a Alfred Hitchcok entra y se posiciona en lado contrario a la pantalla. Espera a que termine la proyección y habla.
Presentador (parodiando a Alfred Hitchcock): Muy buenas noches, yo soy Alfred Hitchcock y me pagaron millones por venir a presentar esta pastorela. Todos gustamos y nos divertimos con una buena pastorela durante una posada, esto claro, siempre y cuando no seas el diablo… o la piñata. La historia que vamos a presenciar pertenece a las hermosas tradiciones de fin de año; sin embargo, dado que a nuestros escritores les sobró mucho material del día de muertos, éste será introducido de una manera tal que ustedes ni siquiera lo notarán (se proyecta en la parte de atrás un enorme y descarado letrero que diga “feliz Halloween”). Se imaginan qué ocurriría en una pastorela donde nadie se comportara como usualmente lo haría, donde viéramos a diablos buscando el camino a Belén para ver al niño Dios, a ángeles que intentan detenerlos y a pastores que no corren presurosos, ni llevan de tanto correr los zapatos rotos… umm, eso me recuerda algo: que ustedes vinieron a ver una pastorela. (Sale del escenario)

Acto I
Escena 1 (Las puertas del cielo)
*Aparece proyectada una grabación de un noticiero que parodia el de Joaquín López Dóriga.
Joaquín: Muy buenas noches, y mire usted, que apesta a azuuuuufre… y no es por ofender a los compañeros de la producción, pero déjeme le cuento que los diablos, sí, esos cornudos, colorados y malvados, pero simpáticos diablos pusieron un plantón afuera de las puertas del cielo. Dejamos micrófonos con nuestra compañera corresponsal que se encuentra en el lugar de los hechos.
En el escenario hay un grupo de diablos con pancartas y gritando consignas en las puertas del cielo. Todos gritan: “no más pastorelas”. Aparece la reportera con un camarógrafo de frente.
Reportera: Estamos en vivo, transmitiendo de las puertas del mismísimo cielo, donde un grupo de diablos protestan porque se niegan a seguir apareciendo en pastorelas. Contra todas las adversidades hemos logado acceder por única ocasión hasta la oficina personal de San Pedro y le hemos preguntado si tiene una opinión al respecto, a lo cual nos contestó que sí… (dice esto muy sonriente y se queda callada. Se acerca el diablo líder y la aborda).
Lucifer: ¿Ah sí? ¿Y cuál es esa opinión?
Reportera: Ah… es que… no se la pregunté.
Lucifer (arrebatándole el micrófono): Es que señorita, nunca nos toman en serio, todos los años nos toca perder.
Mefistófeles: Nos rompen los cuernos.
Lucibel: Nos pisan la cola.
Belzeabuelo: Y no me dan mi cocol… ¡quiero mi cocol!
Mefistófeles: Ya abuelo, no se ponga así o le puede dar el soponcio.
Lucibel: Sí abue, no ve que todavía no lo metemos al seguro popular y no nos han repartido los vales y el aguinaldo.
Lucifer: Vea nomás, mi familia y yo tenemos necesidades, y estamos hartos de que nuestros líderes sólo nos digan que todo el presupuesto va para la guerra contra el santo…
Mefistófeles: Y que el mero de allá abajo nos salga con que, aunque no lo parezca, la estamos ganando.
Lucifer: Todavía tengo las heridas del año pasado, (dirigiéndose al camarógrafo) ¡Mire, ahí véale! ¡Apúntele bien! ¡Me amarraron como puerco!
Reportera: Entonces, ¿esto significa que este año ya no van a intentar detener a los pastores para que vayan a Belén?
Lucifer: Mismamente eso que dice, es lo que digo que decimos.
Mefistófeles: (haciendo un leve silbido): ¡Abuelita soy tu nieto!
Reportera: ¡Querida audiencia, acabamos de escuchar algo sin precedentes: México ganó la copa del mun… digo, hemos vencido a los diablos, superamos el ya merito y sí se pudo, sí se pudo! (Salen la reportera y el camarógrafo muy contentos)
Lucifer: Bueno muchachos, a nadie le importa lo que sentimos, vámonos, que dejé los frijoles en la lumbre.
Lucibel: ¿Cuáles frijoles? Si nomás sabes hacer sopa Maruchan, y a veces se te quema el agua.
(Salen los diablos muy tristes y arrastrando las pancartas).

Escena 2 (En el averno)
Están en escena los diablos Lucifer, al centro del escenario y Mefistófeles y Lucibel, sentados cada uno a un costado de él, mostrándose de perfil.
Lucifer: ¡Esto es el colmo! Y ahora ¿Qué vamos a hacer? Si me he quedado sin empleo, ¡me lleva…! Me llevo yo. Bueno, ahora lo único que me queda, como a todos los desempleados, es mi tele. (Se sienta y enciende el televisor). ¡Ah! “Iniciativa México”, esos sí son ganadores.
Mefistófeles: ¿Eh? ¿Dijiste algo? Perdón, es que estaba escuchando mi iPos 5, que todavía ni siquiera sale al mercado.
Lucifer (al borde del llanto): ni a mi propia familia le importo…
Lucibel: Cómo no papá, si hasta yo publiqué en Feibus que ya te rendiste…
Lucifer: ¿Ah sí? ¿Y qué opina la gente?
Lucibel: Ammm, a nueve mil personas les gusta esto… diez mil, once mil… bueno, no importa, ahora tienes más tiempo libre.
Lucifer: No lo había pensado así.
Mefistófeles: Ya ves, ¿acaso no tienes algún sueño sin cumplir?
Lucifer: ¡Claro! Yo siempre quise ser músico.
Mefistófeles: Ahí ´ta, puedes hacer tu banda de ¡Trash! ¡Ughhh!.
Lucibel: No, no, no; que sea solista, y que cante bossa nova en portugués.
Lucifer: ¡No muchachos! Lo que a mí siempre me ha gustado es… La banda norteña.
(Lucibel y Mefistófeles cantan: La banda norteña, los carros del año, las mejores plebes las traigo a mi lado…)
Lucifer: No, no, no; yo voy a cantar música, (susurrando) bonita… que hable de mi lucha…
Mefistófeles: Ssss, ¿ya oíste Lucibel? Tu jefecito santo, digo diablo, te va a cantar.
Lucibel: wiiiiii…
Lucifer: ¡No! Quiero cantar baladas.
Empieza la música y canta.

Lo intentamos pero no pudo funcionar,
yo hice las cosas mal,
yo si me equivoqué.

Me dijeron que no fuera para Belén,
llevé a los niños también
y se nos pela el pastor.

¿Qué voy a hacer?
Sin estar tentando a los pastores
¿qué voy a hacer?

Será muy tonto
Hablarle de vicios
a la “pader”.

Saldré adelante
a pesar de todo,
me vengaré.

Lucifer: Gracias muchachos, ahora veo que soy libre, que no tengo nada que me ate, por primera vez me siento sin cargas ni responsabilidades.
(Se escucha un choque de autos y entra Belzeabuelo)
Belzeabuelo: ¡hijo!, choqué el coche y tiré seis postes… y no tengo seguro… tú sí ¿verdad?
Lucibel: ¡Papá, ya nos cortaron el internet!
Mefistófeles: ¡Viejo! Ya no hay toxicolas en el refri.
Lucifer: ¡Estoy desempleado y no tengo dinero para mis gastos! Y todo por culpa de ese niño que hace… que hace… ¿Qué hace?
Lucibel: Ni idea.
Mefistófeles: Ps, es que nunca llegamos a Belén.
Belzeabuelo: Esto me recuerda cuando trabajaba con el licenciado Díaz Ordaz…
Lucibel: ¡Abuelo, no digas esas cosas! Eso es atroz hasta para nosotros.
Lucifer: Bueno, bueno, tengo una idea, ahora que tenemos vacaciones vamos a aprovechar y de paso salimos de duda: ¡los diablos, nos vamos a Belén!
Todos los diablos: ¡diablos! (Comienzan a salir)
Mefistófeles: ¿y on ´ta Belén?
Lucifer: Tú camínale y ahorita vemos.

Escena 3 (En el cielo)
Dos ángeles están abrazados cantando “We are the champions”, la jefa de los ángeles muy molesta camina de un lado al otro, se les acerca, les muestra desprecio y se vuelve a alejar una y otra vez. Los dos ángeles dejan de celebrar y con cierta confianza se le acercan.
Grabiel: ¿Qué sucede jefecita, acaso no está contenta?
Rafis: Sí señora, si este año tendremos más tiempo libre y nos prepararemos mejor para el maratón.
Mikaela: ¡Ash! ¿Es que acaso no se dan cuenta? Todo esto está muy raro; los diablos se rinden justo antes del nacimiento del Niño Dios, han retirado la seguridad de las rutas que llevan a Belén, nos recortan el presupuesto para seguridad, y para terminarla… nos acaban de asignar para la colecta de ayuda a los niños del “Pesebretón”.
Grabiel y Rafis se espantan, corren en círculos llenos de pánico y se esconden detrás de Mikaela
Grabiel: No jefa, no deje que nos lleven los de Telerrisa.
Rafis: Sí jefa, nos van a poner a escuchar toda la noche a Adal Dramones.
Grabiel: ¿Y qué tal que nos acercamos a Lucero y nos brinca su guardaespaldas?
Rafis: Aparte, nos obligarán a usar unas playerotas y con esas me veo muy gordo.
Grabiel y Rafis: ¡Frente a la cámara, nos harán donar nuestro aguinaldo!
Mikaela: ¡Pero si serán tan ingenuos! No me refiero a eso.
Grabiel: Es cierto Rafis, ¡nos quieren desaparecer del sindicato!
Rafis: ¡Nos van a despedir!
Mikaela: En verdad que me pregunto ¿cómo es que cada año les ganábamos a los diablos con estos ángeles?, pues no muchachos, no me refiero a nada de eso, ¿acaso no se dan cuenta? Al menos yo no le compro ese cuento al mismísimo Lucifer.
Grabiel: ¿Está insinuando que no cree en lo que acaba de declarar el rey de las tinieblas?
Rafis: El príncipe de la maldad.
Grabiel: El amo de tempestades.
Rafis: El creador de cualquier falsedad.
Grabiel: ¡Claro!... eh… sigo sin entender.
Rafis: Si, hasta está en el Feisbus.
Mikaela (completamente desesperada:) No muchachos, me refiero a que se trata de una trampa, una treta, una emboscada; para que entiendan… nos quiere madrugar.
Grabiel: Creo jefecita que necesita unas vacaciones, usted está muy estresada.
Mikaela: ¡¿Qué vacaciones ni que Espinoza Paz?! De hecho redoblaremos la seguridad sin avisarle a nadie, colocaremos radares, cámaras, sensores de tentaciones y un escáner con infrarrojo para que no se nos escape un solo diablo. Porque seguramente Lucifer espera a que nos distraigamos un poco.
Grabiel: Pero ya compré boletos para ir a ver a los Héroes del norte.
Rafis: ¿Cuál comprar? Si ni te costaron, sólo que cuando sonó el teléfono contestaste: “aquí suena, la que está buena” y así le contestas a todo el mundo.
Mikaela: Pues obséquiaselos a algún amigo o rífalos, pero no podemos distraernos, ¡vamos!, en el camino les contaré mi plan.
Salen los ángeles de escena mientras Rafis le hace señales a Grabiel de que le obsequie los boletos; un ángel más pequeño entra a la escena.
Uriel: ¡Jefa! Acaban de llegar las playeras talla dormimundo para la colecta del “Pesebretón”… ¿jefa?
Sale de la escena

Fin del primer acto

Acto 2
Escena 1 (La tierra)
Se reúnen cuatro pastores y platican.
Bato: Me gusta la noche, sentir la frescura, ver al cielo y contar las estrellas.
Gila: Me gusta la noche, su aroma de trigo y miel.
Cenón: A mí me gusta la miel, y el trigo.
Pancha: ¡Ay Cenón!, a ti sólo te gusta la comida.
Cenón: No es cierto, también me gusta la cena, y el almuerzo, y el desayuno y los intermedios.
Bato (cantándole a Gila): Cada noche cuento las estrellas, que son los besos que te quiero dar…
Pancha: ¡Ay Cenón! ¿Por qué a mí nunca me cantas algo así de bonito?
Cenón: Está bien, te voy a cantar… pero primero me como una tortita (saca de una canasta una torta gigante), oye, pero tráete un refresquito para acompañar este bocadillo, ¿no?
Gila: Ya pastores, dejen de hablar siempre de lo mismo, además esa canción ni me gusta Bato, mejor llévame de paseo, nunca me llevas a ninguna parte, me siento atrapada, encerrada, siento que me ahogo.
Bato: Abre la ventana.
Gila: Ya me aburrí del pueblo, nunca pasa nada interesante.
Los pastores discuten y caminan a un extremo del escenario, mientras que por el otro extremo entran los diablos vestidos como pastores.
Mefistófeles: No me gustan estas ropas Lucifer, no resaltan mis músculos.
Lucibel: Si papá, no está fashion disfrazarse de pituca y petaca.
Belzeabuelo: ¿Cuál disfraz?
Lucifer: ¡Callen chicos, pueden ser nuestros!, ¿qué no ven que si se quejan mucho podrían descubrirnos?
Mefistófeles: Está bien, explícanos tu plan, tienes toda mi atención… (Fantasea con una melodía de polca).
Lucibel: Pero que sea rápido, si una de mis amigas me ve así seguro que me dejan de seguir en el Twister.
Belzeabuelo: Esto me recuerda cuando trabajaba a lado de mi amigo “El indio Fernández”…
Lucifer: Papá, tú nunca trabajaste con el indio Fernández… bueno, no importa, verán, si andamos por ahí con nuestra ropa de diario se darán cuenta que somos los diablos, y nos atacarán los ángeles sin pensarlo, en cambio, si nos metemos entre los pastores no sospecharán de nosotros.
Lucibel: Papá, ese es un muy buen plan, ¿De dónde lo copiaste?
Lucifer: ¡Hija, me ofendes!… lo vi anoche en una novela.
Mefistófeles: Pero vestirnos así, ya hasta huelo a chivo.
Lucibel: Tú siempre hueles así.
Lucifer: Ya no discutan, sólo es esta noche. Ahora déjenme hablar con los complejos nativos de estas tierras.
Mefistófeles: Mejor hablo yo, yo hablo idioma chilango. (Lo intentan detener pero se adelanta y se acerca a los pastores) Tsss, ¿qué tranzaaaa mi banda azteca? Está chida la noche ¿qué no? Como para ponerte tacuche, y con charola salir de pachanga (le aprecia su ropa a Bato), yo traigo mi chafirete (señala a Lucifer) y te invito a las garnachas (le dice a Cenón), y chance me enchufo una chava (abraza a Gila y a Pancha).
Las pastoras le dan un par de bofetadas y sobándose regresa con los diablos.
Lucibel: ¿Ves? Tú no sabes hablar con propiedad, mejor voy yo que sí tengo cultura y soy políglota. Camina hasta encontrarse con los pastores
Belzeabuelo: Te dije que esa niña andaba en muy malos pasos, ahora ya es política.
Lucibel: Hello my Darling, I’m your friend, how are you? (Extiende su mano pero no recibe respuesta) Don’t speak english?... Parle vous francois?... Sie sprechen Deutsch?... falam Português?... ¡Caray, digan algo! (al no recibir respuesta alguna regresa indignada con el resto de los diablos).
Lucifer: Ya, de una vez dejémonos de cosas sin sentido, yo hablaré con ellos. (Se acerca con aires de grandeza a los pastores) Yo soy su amigo, el señor que no debe ser nombrado, ahora nos dirigiremos a ver al niño, ¡caminad! (camina unos pasos y ve que nadie lo sigue) ¿no entienden?, Yo amigo, tú obedecer. (Los pastores no le entienden, lo atrapan y arrojan con el resto de los pastores) pero… ¿cómo que mi plan no funciona? Si yo soy muy listo,”y” inteligente.
Lucibel: ¡Ay papá!, cada que una palabra termina y vas a conjuntarla con otra que comienza con la letra “i”, debes cambiar la “y” por “e”.
Mefistófeles: Chale Lucifer, eso de la ortopedia si te falla.
Lucifer: Bueno, bueno, yo que soy tan inteligente “e” listo.
(Belzeabuelo se faja los pantalones y se acerca a los pastores, se detiene cerca de ellos y sonríe con todos los dientes, a los pastores les causa simpatía).
Bato: Señor, ¿no quiere acompañarnos? Hace frio, si quiere yo le regalo un gabán.
Gila: Si señor, es más, dígale a sus amiguitos y a Lady Gaga que lo pueden acompañar.
Lucifer: No hay duda, más sabe el diablo por viejo que por diablo.
(Los pastores y diablos salen de la escena)

Escena 2 (En la tierra)
Aparecen en escena los cuatro ángeles.
Grabiel: Jefa, pero qué maravilloso plan, con eso no sólo salvaremos la navidad, sino que además mejorará la economía nacional, se terminará el desempleo y por fin el “Tri” le ganará a Argentina.
Rafis: Y pensar que parecía que sólo estaban las opciones entre detener a los diablos o no detenerlos, en verdad estoy sorprendido.
Mikaela: Lo sé, yo sospechaba que había una tercera y sólo hacía falta que alguien lo descubriera con su sentido agudo; la gente no está acostumbrada a pensar de modo diferente en ocasiones.
Grabiel: ¿Y todo lo necesario se compra en el Otzo?
Mikaela: Así es, todo. Menos la gorra. Fue más sencillo cuando leí en el expediente que a Lucifer le gustan las aves.
Uriel: Jefa, fue tan brillante la idea que quisiera que me la volviera a contar todo paso a paso.
Mikaela: Lo siento Uriel, mejor el próximo año, en este intentaremos detener a los diablos de otro modo.
Grabiel: Yo creo que todos respetaremos esa decisión, ¿verdad? (Todos asienten).
Mikaela: Verán, el plan para esta noche es el siguiente: ¿Qué hacen los diablos cada año?
Uriel: Perder la final contra los Sultanes.
Mikaela: no, los diablos de beisbol no, los pobres diablos que cada año pierden.
Grabiel: ¡Ah! Pues gastan mucho dinero en contratar grandes estrellas del pasado, hacen campañas como la de “Grande, muy grande”, y no califican a la Liguilla.
Mikaela: No, esos tampoco, me refiero a Lucifer y sus seguidores.
Rafis: ¡Ah! Pues bien fácil… este… ¿qué hacen ellos?
Mikaela: ¿Ven a lo que me refiero? Nunca se ponen a pensar sobre lo que hace el contrario, yo leí en El arte de la guerra, que era muy importante conocer al enemigo. Los diablos se dedican a causar tentaciones en los pastores para evitar que lleguen a Belén, entonces, vamos a seguir a los pastores y cuando veamos que un diablo los tiente ¡zaz! Le pisamos la cola.
Grabiel: Jefa, ahí vienen unos pastores.
(Los ángeles salen de escena para esconderse)
(Entran los diablos y pastores revueltos)
Bato: Señor, se sabe unas historias fascinantes, sobre todo eso de que los dinosaurios controlaban el mundo.
Belzeabuelo: Ya te dije que no eran dinosaurios, sino trabajadores del partido tricolor y su jefe Bonisaurio.
Gila (a Pancha): El prietito que tiene déficit de habla no es tan mal parecido (Lucifer al escucharlo se levanta la solapa)
Pancha: Ay Gila, por eso te decimos la “power ranger”
Gila: ¿Por qué?
Pancha: Porque te gusta lidiar con puro monstruo.
Gila: ¿Ah sí? Pues a ti te dicen la “Bandera de Estados Unidos”.
Pancha: ¿Por qué?
Gila: Porque te asomas hasta en la luna, metiche.
Lucifer: Ya mujeres, no discutan, mejor ya apurémonos y vámonos a Belén.
Pancha: ¿De qué habla?
Lucibel: Pues del Niño.
Cenón: ¿Qué niño?
Lucifer: Vaya, vaya, todo indica que los pastores lo olvidan todo cada año, eso explica el porqué tiene que venir el ángel a darles el aviso de la buena nueva en cada pastorela; seguramente si lo recordaran cada año, ya hasta revenderían boletos para dejarlos entrar con tanta demanda desde hace meses. Bueno, mejor para nosotros, si nos apuramos no batallaremos con mucha gente. Belzeabuelo, venga para acá.
Belzeabuelo: ¿Si hijo?
Lucifer: No hay que esperar a que llegue el ángel, lo disfrazaremos y usted dará el aviso del nacimiento del niño dios. Al cabo que después de tantos años ya se lo ha de saber re bien.
(Disfrazan a Belzeabuelo y lo suben a un banquito)
Lucibel: ¡Órale abue!, diga lo suyo.
Belzeabuelo: ¿Qué tengo cara de cuyo?
Mefistófeles: No, que anuncie lo del Mesías.
Belzeabuelo: Ah sí, ya mastico con las encías.
Lucifer: Lo que este ángel quiere decir es que: en un lejano y humilde pesebre se encuentra la Virgen María, ella y su esposo José cuidan al que va a ser nuestro Salvador, y por ello debemos de ir a Belén para echarle porras.
Bato: Y… ¿dónde está Belén?
Lucibel: ¿Qué no nos habíamos juntado con esta gente porque ellos sabrían donde era lo del Niño Dios?
Mefistófeles: Qué gacho ha de ser para los ángeles que cada año les tengan que dar a los hombres el mismo mensaje, ¿qué no aprenden?
Lucibel: Ya sé, si el IPos de Mefis se puede robar el internet público de Telmets, le preguntamos al oráculo místico: Google.
Bato: No hace falta robarse nada señorita, si no estamos tan atrasados, mi Blue Berry está en el plan “gastatodo” de Unicel, y aunque aún le esté pagando al abonero, yo traigo mi banda ancha, ¿verdad Cenón?
Senón: ¿Qué intentará decir con eso?
Bato: Aquí dice que Belén se encuentra en Palestina, al sur de Jerusalén. Y eso… ¿dónde es?
Lucifer: Ya recordé, había que seguir a una estrella. Pastores: localicen la estrella más grande y síganla. (En la pantalla aparece un letrero de “Wereber tumorro” y van los pastores a ella) ¡Dije estrella, no fracasado! (Aparece otra escena con Justin Bieber y hacen lo mismo los pastores) No, esa tampoco. (Aparece una estrella) Ahora sí, vamos todos tras ella.
(Salen de la escena todos juntos y entran los ángeles).
Grabiel: Yo no vi a ningún diablo, y el olor a chivo no me permite distinguir el del azufre.
Uriel: Al ángel rojo que hablaba lento no lo conozco.
Mikaela: Es obvio Grabiel, los pastores olvidan cada año el nacimiento del Niño Dios y por eso se los venimos a recordar; esos diablos son muy listos y se han revuelto con ellos para confundir su aroma; seguramente, no planean tentarlos como siempre, quizá… eso es, quieren averiguar el camino a Belén para atrapar a todos los que puedan llegar.
Rafis: ¿Y ahora qué hacemos jefa?
Mikaela: Elemental mi querido Rafis, nos infiltraremos entre los diablos, como si intentáramos tentarlos, así los diablos al confundirnos se mostrarán y podremos capturarlos.
Grabiel: Pero no sabemos tentar a la gente, lo nuestro es la virtud (juntando las manos en una postura santa).
Mikaela: Recuerden todo lo que los diablos hacen para detener a los pastores cada año, cópienlo y solitos se nos entregarán; recuerden, conocer al enemigo será nuestra principal arma.
Uriel: Yo iré por la carnada favorita de los diablos, y con ella lograremos…
Mikaela: No, tú apunta que te voy a pedir que consigas algunas cosas para prepararnos. Escucha bien: dos tanques, una caja de granadas, de las desfragmentadoras, no de las comunes; cuatro escopetas, repelente contra zombi por si las dudas, cuatro rosarios, dos metralletas y dos rifles de francotirador; una sección amarilla, 2 motocicletas Pussuky, no Italichafa… y unos tamalitos, que ya hace hambre.
Uriel: Mmm, todo yo, todo yo. (Sale de escena)
Rafis: Yo iré por mi catálogo ACME, para ponerle unas trampas infalibles.
Grabiel: Y yo por la primera temporada de Ni en las mejores familias, para torturarlos si no quieren hablar.
Mikaela: Muy bien, sincronicen sus rosarios y nos encontraremos en 50 aves marías.
(Hacen señales de comando y salen de la escena).

Escena 3 (Las montañas)
Entran caminado los pastores con los diablos; Rafis disfrazado de diablo lleva una resortera gigante, la clava en el piso apuntándola contra los pastores y se pretende usar de proyectil a él mismo, sin embargo se despega la resortera y él solito se golpea.
Gila: ¿escucharon eso?
Pancha: Seguramente algún coyote que se lastimó por ahí.
Gila: No sé, pero la verdad ya me cansé, yo creo que ya no voy a ir, ese Belén suena rete lejos.
Lucifer: ¡Noooo!
Lucibel: Pero papá, es nuestra oportunidad de dejar atrás a uno de estos pastores, se me hace que ya te gustó la de trencitas, ¡uuuuuu!
Lucifer: Claro que no, pero si dejo que se comiencen a separar, a este paso no llegaremos a Belén; primero se van unos, después otros, y al final estaríamos llegando solos a un pesebre custodiado por cientos de ángeles.
Mefistófeles: Estaremos me suena a manada.
Lucifer: Dicen mula y el burro se asoma; es más, ahora por eso, serás tú precisamente quien la convenza de ir, los demás nos adelantaremos, ¡vamos!
Bato: Que se quede el infinito sin estrellas, y que pierda el ancho mar su intensidad, pero el negro de tus ojos que no…
Lucifer: Luego comienzas de romántico, pero ahora vámonos y deja que Mefis haga su trabajo.
Bato: Nada que, yo no confío en ese y suéltame que yo no soy Alejandro.
(Se quedan solos Mefis y Gila)
Mefistófeles: Ya mujer, ¿qué no ve que nos dejan atrás?
Gila: Mejor, ese Bato anda de encimoso.
Mefistófeles: Es que lo traes arrastrando la cobija, babeando, de un ala, pus si es bien claro, tá bien loco por ti.
Gila: Hablas bien raro, así como él; no se le entiende nada, además ¿para qué vamos a ver a ese Niño, tú lo conoces?
Mefistófeles: Pues… así como conocer, pus no, pero sí, es que es “refácil”; ese niño les enseña un chorro de cosas que les ayudan y…
Gila: Sigo sin entender, ¿qué, vamos por conveniencia?
Mefistófeles: No, al revés volteado, más bien es como pintar casas a domicilio, o sea, sólo se puede así, porque como son las cosas, es como todo, hay cosas que ni qué y como yo digo una cosa digo otra, ¿tengo o no tengo razón? ¿Qué no?
Gila: Está bien, ya vamos, pero por favor ¡ya cállate!
Gila corre para alcanzar a los pastores, Mefis mira al público confundido pero aliviado, la sigue y salen de escena.

Escena 4 (Cerca del rio)
Los pastores, juntos de nuevo, ven un puesto de comida; Rafis de lejos los ve y se monta en un cohete marca ACME, al encenderlo este explota con él.
Bato: Como que ese coyote nos anda siguiendo.
Cenón: No sé, pero ese puesto me recuerda que ya es hora del “Lunche”.
Lucifer: Espera Cenón, que ya se me hace sospechoso; ahora que lo pienso, podríamos tener compañía.
Cenón (no hace caso a Lucifer y se sienta para ordenar, mientras toma de la botana que hay en la mesa): Buenas noches, voy a querer: un cuarto de barbacoa, pero no pura maciza, le pones gordito y le pones su consomé también; una torta de tamal de dulce y una de verde, ¿hay champurrado?
Grabiel: No señor, ya se acabó el champurrado, solo queda atole de fresa.
Cenón (molesto): Bueno, deme el atole de fresa, también quiero una orden de cabrito… nonato, ya sabes del más tiernito, con sus tortillas recién hechecitas y su salsa verde; ¡ah! y más de la botana que hay aquí. Oye ¿tienes mole?
Grabiel: ¿Verde o poblano?
Cenón: Pues del bueno mi chavo, poblano, el tradicional.
Grabiel: ¿Con pierna o pechuga?
Cenón: Pues… con medio pollito.
Todos: ¿Medio pollito?
Senón: ¿Hay michiote de conejo?
Grabiel (ya con algo de asco): sí, creo que sí.
Cenón: Bueno ese me lo guardas para que no se enfríe y después me traes una pancita, pero con cuajo y libro, no le vayas a echar pata.
Grabiel: Sin pata, ok ¿algo más?
Cenón: Por el momento no, ya después te pido el postre, ¿hay pastel de elote?
Grabiel: si, es el postre del día, ¡ah! y gomitas.
Belzeabuelo: ¿Cómo no va a “gomitar”, después de todo lo que se va a embuchar?
Lucifer: Yo pensaba invitarle si era para llevar, pero la verdad no, está bien caro.
Grabiel (dirigiéndose al público): Yo “safo”, no sé cómo aguantan y cómo le hacen los diablos para tratar con estos pastores (se aleja y algunas plumas se le caen).
Lucibel: Pa, estas plumas blancas no son de los pollos para el mole, creo que Don Cenón se acaba de deshacer de un ángel sin querer.
Lucifer: Así es peque, ya comenzaba a sospechar de un coyote que andaba rondando, pero ahora que hay que andarnos con más cuidado, y comenzaremos con disfrazar a los pastores de diablos, por si las moscas, quizá podamos ganar un tiempo en caso de escapar.
Lucibel: ¡Hey pastores!, vengan un momento que les tengo un regalito; vamos a uniformarnos del equipo Red bull, o para que me entiendan, del toro rojo, para vernos más elegantes.
Salen de la escena.

Fin del segundo acto.

Tercer acto
(escena 1, cerca de Belén, Los ángeles se han reunido tras su intento fallido)
Grabiel: Perdón jefecita, es que hasta me daban ganas de vomitar de tan feo que olían y de todo lo que decía el tipo gordo ese.
Rafis: Yo no sé en qué me equivoqué, si hice exactamente lo que los diablos hacen.
Mikaela: En verdad que no se puede con ustedes, de milagro y llevamos racha limpia como Pacquiao, ahora sospecho que los jueces nos han regalado las peleas.
Rafis: Nunca le apuestes en contra a Pacquiao.
Grabiel: Ni contra el Undertaker en Westermania.
Mikaela: El Undertaker es sólo un hombre, muerto pero hombre, nosotros somos la élite de seguridad celestial, no podemos perder contra unos diablos, la seguridad del Jr. está en peligro. Afortunadamente para todos yo tengo mucha experiencia y conozco la tentación principal de los diablos, y seguramente conmigo si caerán.
Uriel: (entra detrás del público gritando lo más fuerte posible) ¡Señora, señora! Fíjese que no le traje lo que me pidió porque la lista que me dio, se me olvidó, (llega hasta el escenario) pero le conseguí la carnada infalible para los diablos.
Mikaela: Olvídalo Uriel, no estabas y ya hicimos el plan.
(Salen de escena)

Escena 2 (Llegando a Belén)
van los pastores y diablos ya todos con un revoltijo de disfraces de ángeles, diablos y pastores
Lucifer: Ya no reconozco quién es quién, hiciste muy buen trabajo hija (le dice a Bato).
Bato: ¡Ora! Yo no soy su hija, dígale compadre (le dice a Belzeabuelo)
Belzeabuelo: Efectivamente, yo soy su padre.
(Aparece la jefa ángel caminando coquetamente con una canasta y llama a los pastores)
Mikaela: Holaaa, ¿cómo están? Veo que también vienen a ver al niño, ¿no? Porque a eso vienen, ¿verdad?
Bato: (coquetamente) creo que el cielo ha perdido en la tierra uno de sus ángeles.
Mikaela: (por radio le dice a sus compañeros) ya me descubrieron, distracción número uno.
(entra a escena con música muy romántica Grabiel y se le acerca a Gila)
Gila: ¿Y ahora este?
Grabiel: Yo, soy quien tú quieras.
Gila: Pues quiero que seas, pero muy lejos de aquí.
(El resto de los pastores se aleja y aprecia alrededor como se comienzan a encelar Bato y Gila de sus respectivos acompañantes)
Mefis: esto se va a poner bien chido.
Mikaela: ¿cómo te llamas guapeton?
Bato: Esteeee… Bato de Gila
Mikaela: ¿y de dónde la conoces, será de un lugar muy ardiente?
Bato: nnah, si de donde somos sopla el aire bien frio, y ella es como un cubo de hielo.
Gila: ¿ah sí? Dime guapeton (a Grabiel) ¿crees que soy fría? (lo amenaza con golpearlo)
Grabiel: para nada, si se ve que te sulfuras luego luego.
Bato: ¿ah si? Dime angelito ¿quieres que te cante? (a Mikaela)
Mikaela: nada me haría más feliz.
Bato: está bien angelito… ejem: De tu recuerdo, me quedan tres colores, el rojo de tus labios, el azul y el turquesa que me recuerda tus amores.
Gila: te voy a cantar, remedo de justin bieber (lo intenta golpear) así que pon mucha atención.
Grabiel: si no hay remedio.
Gila: de tu recuerdo, me quedan pantalones, los aviento al ropero y se asustan los ratones.
Bato: (ofendido) pues… -de tu mirada conservo la tristeza, pues recuerdo que me mirabas y en lágrimas nadabas.
Gila: de tu mirada conservo bizcos y pericias, pues recuerdo que conmigo en ninguna le atinabas.
Bato: De tu sonrisa, yo tengo tres pendientes, que yo te vi, te hablé y te quise, y nunca me hablabas.
Gila: De tu sonrisa, yo tengo muchos dientes, pues te di, te di y te di, y nunca te callabas.
Mikaela: ya mejor párale guapo, ¿no quisieras dejarla seguir su camino quedarte un poco a jugar un jueguito?
Gila: si, mejor güerito, acompáñame y te cuento un secretito. (A Grabiel)
Bato: Pues si ansina quieren que le digan, pues ansina mismo jugamos.
Grabiel: voy a donde sea, pero ya no me pegues.
Mikaela: yo se que te gusta chatito, y aquí tengo justo lo que nadie te ofrecía (saca de la canasta 2 controles de videojuego) diversión bien brava, o sea, a la diabla.
Bato: ¡órale!, la nueva consola de nientiendo.
Mikaela: el pecado de la soberbia, yo sabía que no se resistirían a esto.
Gila: el secreto güerito, es que era menso el Bato, pero era un menso tierno.
(Lucifer al oír esto se conmueve e intercede)
Lucifer: Pastores, no se dejen engañar, ustedes tienen algo más valioso, algo más rico que la comida y el descanso, que los videojuegos y los halagos, ustedes tienen…
Mefis: ¿un dólar y un millón de helicópteros?
Lucibel: ¿un Ipos 6?
Belzeabuelo: ¡un dinosaurio!
Lucifer: no, no, no, algo más importante.
Grabiel: ¿dos dinosaurios?
(Entra a la escena Rafis con muchas lesiones)
Rafis: ¿productos de buena calidad?
Mikaela: ¡Diablos!
Lucifer: Eso mero, tienen nuevos amigos.
Mikaela: No, me refiero a que entre ustedes hay diablos, y no sé quiénes son, pero ahora todos son sospechosos.
(Se miran todos mutuamente, y desconfían del de al lado, los diablos se ponen nerviosos)
Rafis (con un tono malicioso): O todos somos sospechosos…
Se proyecta en la pantalla un letrero que diga: “continuará… inmediatamente”, y se seguirá con la escena 4 del acto 3.

Escena 4 (Gran finale)
Todos los personajes están revueltos y con una gran tensión; Bato y Cenón, ya con un montón de disfraces encima pasan al frente de la escena.
Cenón (dirigiéndose a Bato): ¡Ya confiesa! ¡Tú no eres lo que aparentas!
Bato: ¡Tienes razón! ¡Somos del mismo bando! (Pasa de ángel a diablo).
Cenón: ¡Ajá! ¡Ahora sí te tengo! (Pasa de diablo a ángel).
Bato: ¡No, no, no! ¡Ahí muere! (Pasa de diablo a pastor).
Cenón: Si fueras un pastor yo te conocería ¡porque yo también lo soy! (Pasa de ángel a pastor).
Bato: ¡Compadre!
Cenón: ¡Compadrito, si era usted!
Se abrazan con alegría y alivio. Mikaela desesperada, pasa y separa a los dos.
Mikaela: ¡De aquí nadie se mueve hasta que sepamos quién es quién!
Uriel, intentando llegar hasta Mikaela, corre y se tropieza tirando una bolsa con monedas que se esparcen por el suelo.
Uriel: ¡Jefa…!
Todos los verdaderos diablos, al ver las monedas, se lanzan hacia ellas con mucha avidez.
Todos los diablos: ¡Dinero!
Mikaela: ¡Ahora sí, los descubrimos! Muy bien pensado Uriel, todo el tiempo confié en ti…
Lucifer: Bueno sí, soy el diablo ¿y qué? No he chocado.
Mefistófeles: ¿Y mis cincuenta mil pesos qué?
Mikaela: Como todos los años ¡amárrenlos como puercos!
Lucifer: ¡No, no, no! Vamos a arreglar esto a la mexicana, a ver Bato (hablándole a Mefis, quien misteriosamente tiene una guitarra), arráncate…
Mefis: No soy Bato, soy Mefis…
Lucifer: Pal caso es lo mismo, échale.
Suena un acorde de guitarra y Lucifer comienza a cantar con la misma música de las coplas de “Dos tipos de cuidado”.
Todos los años pasamos
Por lo mismo contra ustedes,
A los pastores tentamos
Y caemos en tus redes.
Pero esta vez es distinta
Porque no somos culpables
Sólo tenemos la pinta
No somos tan animales.
Se los digo, es bien cierto,
Vamos también a Belén
Por mi padre, no les miento
Llevo un regalo también (muestra un osito de peluche)

Mikaela: A ver “Fifis”, lo mismo pero más arriba.
Suena un acorde en el tono de Mikaela.

Desde que estaba chiquita
Me enseñaron en la escuela
Lo diablo nunca se quita
Es como un chicle en la suela
Si no te andas con cuidado
Puede hacerte tropezar
Luego caerás en pecado
Si lo ves ponte a rezar.
Si es rojo, tiene cola
Y un par de cuernos como él
Es un diablo, trae pistola
Mejor échate a correr.

Suena un acorde introduciendo un tono apropiado para los dos.
Lucifer:
No me importa que no creas,
yo de todos modos paso…

Mikaela:
Pasarás hambre si acaso,
conmigo no creo que puedas.

Lucifer:
¡Ah qué angelita tan terca!
La vida me hace cuadritos

Mikaela:
Mejor vete a ver la puerca
si ya puso sus puerquitos.

Lucifer:
Sí los puso.

Mikaela:
¿Muy seguro?

Lucifer:
Ahí tienes unos atrás (señalando a los ángeles)

Mikaela:
No son puercos, te lo juro…

Lucifer:
Ya se acabó este cantar.

(Los Ángeles se encaran con los diablos diciéndose mutuamente ofensas, Uriel se desespera y se interpone)

Uriel: Señor, yo soy un angelito, que ama la navidad, y no quisiera que por siempre sea un momento violento para todos, ya no queremos violencia, no me gustaría que lastimara a mis amigos, ni que ellos lo lastimen a usted y a sus amigos, o que usted termine siendo capturado, dejando desamparados a sus seres queridos ¿usted me comprende?

Lucifer: Si angelito, si te comprendo perfectamente ¿y sabes por qué sientes eso que sientes?

Uriel: ¿Porqué señor?

Lucifer: Pues… porque eres un looser, igual que todos tus amigos.

(Comienza una batalla entre ángeles y diablos, los pastores corren para alejarse, en un inicio ganan un round los ángeles y Lucifer cae al piso)

Lucifer: Ya no puedo, pero voy a sacar el “FUA”, porque debo dar el extra, ya no puedo, ya no puedo ¿cómo no?... “FUA” (Se levanta Lucifer y con una energía renovada vence a Mikaela y a los demás ángeles) Vamos, aprovechemos y vamos a Belén.

(Todos corren y salen de escena)

Final
(Los pastores acompañados de los diablos llegan a Belén, detrás de ellos los ángeles les siguen adoloridos por la batalla anterior. Cerca del pesebre se topan con los reyes magos, la reportera aparece seguida del camarógrafo)
Reportera: señoras y señores, estamos transmitiendo la más completa cobertura de “la 2010a visita al niño” la cual este año reporta un mayor número de seguidores, a continuación nos acercaremos a uno de los visitantes (se acercan a Bato). ¿Señor, cómo se siente tras llegar a Belén?
Bato: Este (se apena), pus… ¿estoy saliendo en la tele? ( se chivea)
Mefis: (se atraviesa y arrebata el micrófono a Bato) Este, pues estamos muy emocionados, este es la primera vez que venimos, este pero acá entre nos, ya sabemos que el camino no es fácil, este pero estamos muy contentos, porque este… nos costó mucho trabajo, pero nunca bajamos la cabeza y pues…
Lucybel: (le quita el micrófono a Mefis) Osea… está super guay, es como una revelación, es magnífico, bien pro, ya me voy a tomar la foto con los reyes y les pido a mis Fans que las voten en Feisbus y le den Like.
Lucifer: (quita el micrófono a Lucy) Mire señorita, básicamente lo que pasa es que es nuestra primera visita, y hemos aprendido muchas lecciones sobre… Pues aprendimos mucho (se pone a llorar) y se siente bien bonito que hora no perdimos…
Reportera: Como ven señores y señoras, hay un ambiente positivo, la vibra invade a todos los presentes en un brillo único (Se aleja para entrevistar a otras personas).
Melchor: (se acerca al niño y extiende un cofre lleno de oro) yo le traigo oro al Mesías.
Gaspar: (se acerca y saca un morralito) yo te traigo incienso, que en realidad no sé para qué querría un niño incienso.
Baltasar: (se acerca más emocionado que el resto) Y yo le traigo este carrito de bombero, que saca agua a chorros.
(se colocan al frente los ángeles y Uriel habla con Mikaela)
Uriel: Hay algo que no entiendo, los diablos nos ganaron, pero no impidieron que los pastores llegaran a Belén, ¿es un final feliz o un final triste?
Mikaela: es un final y te callas…
La voz de Hitchcock se escucha narrando: y a partir de ese momento los hombres aprendieron tanto como de los ángeles como de los demonios una valiosa lección, que no importa como sea tu compañero de viaje, cuando en su corazón está la ilusión por llegar a un lugar y lo hace sin interés, es cuando puede abrirlo a la verdadera esperanza.