miércoles, 25 de noviembre de 2015

Antropología Frankliana y Logoterapia

Antropología Frankliana, la formación del individuo partiendo de su voluntad
Introducción
Existen diversos estilos de psicoterapias, unas aparentemente más eficaces que otras, sin embargo algunas enfrentar la misión de definir al hombre con mayor interés en su espíritu en relación con un sentido de ser  que otras, tal es el caso de la Logoterapia, escuela desarrollada por Viktor Frankl que busca no sólo permitir un estado de bienestar psíquico, sino formar un carácter y determinación para ser y hacer.
Para comprender la postura de Frankl hay que hacer énfasis en su contexto cultural, él fue un Psiquiatra y neurólogo judío al que le tocó experimentar las desgracias del holocausto en carne propia, siendo él uno de los sobrevivientes de Auschwitz, rescata de su experiencia en el campo de concentración aquellos recursos psíquicos y espirituales con los que lo logró y los mismos con los que ayudó a otros a lograrlo. Es clara la influencia de este evento en las necesidades que plantea primordiales para resolver en el campo de la psicoterapia pues, Frankl encuentra defectos en las tradiciones que definen al hombre a partir de determinismos, y con ello el determinismo también limita al psicoanálisis u otras escuelas a no desarrollar un auténtico bienestar integral del humano.
Frankl  está preocupado en mayor medida por la superación de los males y la formación del carácter sobre la explicación de los mismos o el consenso conceptual de un estado saludable, todo esto por medio de la posibilidad de sentido.
Desarrollo
Para Frankl es de suma importancia relacionar el sentido antropológico a la logoterapia, pues si no queda claro cuál es un correcto sentido para entender al hombre, se puede caer en el error de desarrollar una psicoterapia que funcione para la formación de un individuo determinado por criterios cambiantes, es decir arbitrarios, pues si el hombre es definido por un grupo de intereses personales, puede discriminarse a un grupo de personas que pese a ser humanos no sean tratados con igualdad y justicia por otros sólo por no compartir el mismo sentido de determinación humana1.
Es así como Frankl decide desarrollar criterios que definan al hombre de una manera más integral y que evite en algún sentido determinismos materiales, históricos o culturales, esto lo logra partiendo del propio  hombre para guiar su sano desarrollo como hombre libre y con responsabilidad.
Lo primero es alejarse de la postura de que el hombre es motivado únicamente por impulsos de forma como lo hace una máquina, o por instintos tal como sucede con los animales, porque eso es caer en determinismos que limitan al hombre a eso, una máquina o un animal. En cambio él propone entender que los humanos actúan conforme a un sentido, el humano es un ser compuesto de rasgos físicos, psíquicos y espirituales que apuntan las acciones  hacia un logos1 , esto abre la posibilidad de entender los actos y decisiones humanas dirigidas por la voluntad y no por un condicionamiento irracional (como lo son los impulsos mecánicos, instintivos o subconscientes).
La voluntad para Frankl tiene una sólida relación con el sentido de responsabilidad, en donde responsabilidad es también un criterio antropológico más que moral, pues la responsabilidad se determina por la existencia del individuo como ser único e irrepetible en el mundo, por lo cual sus actos con trascendencia en mayor o menor medida, no podrían ser realizados de igual forma por otra persona, dignificando así a cada individuo por el simple hecho de ser y no por su funcionamiento en sociedad o una valoración externa, la responsabilidad es la consciencia plena sobre los actos propios y sus consecuencias partiendo de un valor intrínseco de la persona por su relevancia en el universo  a priori.
Así mismo la responsabilidad también sirve para la explicación de otra característica humana como lo es la libertad. Pues cuando el hombre está consciente de su responsabilidad con el mundo, puede elegir por voluntad propia (y no determinada) sobre sus actos. Frankl nos explica que cada situación en el mundo representa un reto personal que cada quien puede resolver de forma distinta y única, por lo cual no se puede estandarizar una “mejor solución” o “solución adecuada”, sino concientizar sobre las consecuencias de los actos para así elegir actuar de tal cual forma libremente1.
La libertad, la elección y el sentido tiene fundamento en valores, los cuales son guías para encontrar el sentido logos) personal,  se dividen en tres categorías: creativos, vivenciales y Actitudinales.  Los valores creativos no son en sentido de creatividad, sino lo son en el sentido de crear o dejar algo en el mundo, es un sentido de realizar algo concreto. Los valores vivenciales son aquellos que tiene que ver con el disfrute de una situación en la vida, las experiencias y aprendizajes como el amor. Estos valores enfrentan la posibilidad de realizarse o no y pueden perderse, no obstante el tercer valor que es el de actitud, por muy adversa que sea una situación, siempre permitirá al individuo decidir enfrentarla de tal o cual forma, es el valor de tomar la decisión de cómo actuar ante la vida, por lo cual estos valores nunca se pueden perder1.
La postura antropológica resulta ser el pilar para poder ejercer la Logoterapia, pues si no está claro el propósito del ser humano, con mayor dificultad podría orientarse al paciente a encontrar su propósito (sentido) mismo y trabajar con respecto a cómo alcanzarlo o la validez racional de este.
Conclusión
Frankl desde el inicio separa las necesidades de un caso de psicosis en el que es necesaria la atención propia de una psicoterapia en función a su estado de salud mental y las necesidades de una neurosis en la que la psicoterapia tradicional no hace más que condenar al fracaso al paciente pues sólo lo determina. Por lo cual es de gran importancia atender con un primer interés explícito en la idea de hombre a la que se atiende, pues coincidiendo con Frankl, la determinación lejos de ayudar a la identificación entre individuos, los separa. En cambio la propuesta de encontrar un común en todos los hombres, en este caso el logos permite en entendimiento entre iguales, y la incorporación de la razón para mediar las situaciones ajenas deposita en las manos del individuo el poder para controlarlo mediante la voluntad.
Frankl refleja un claro dominio de las santas escrituras y cómo estas le ayudaron a desarrollar un discurso que le ayudó a encontrar la búsqueda del sentido ante los momentos difíciles, pues tal como Job fue azotado por los males ante de Satanás, él siempre conservó como propia la capacidad de creer, no creer y el actuar ante ello.

martes, 17 de noviembre de 2015

Siempre antropología... Y Alice

Siempre Alice
Observaciones sobre “dignidad huana”
Y antropología filosófica desde la lectura de
Juan Manuel burgos

Introducción

Alice era una profesora en la prestigiosa universidad de Columbia, su vida era al parecer plena salvo un detalle: “su hija menor estaba arruinando su futuro al elegir ser actriz profesional en lugar de ir a la universidad”. Un día ella comienza a padecer síndrome de Alzheimer prematuro y su vida cambia; pierde los recuerdos gradualmente, el empleo, advierte del riesgo familiar al tratase de una enfermedad con carácter genético y de posible transmisión por herencia a su familia y se enfrenta a lo que quizá temía más. Desaparecer como una persona útil para el mundo.

Juan Manuel Burgos en su antropología filosófica plantea varias problematizaciones sobre los anteriores criterios de “persona” y la antropología que se hacía sobre ella, realizando un recuento de las variaciones conceptuales desde la época antigua hasta nuestros días. Así también propone una idea sobre la “dignidad humana” como el eje sobre el que se debe replantear un concepto de persona, ya que las fallas de los sistemas anteriores es que intentaron determinar al individuo a partir de elementos ajenos a él, haciendo de la antropología un reflejo del pensamiento conjunto de diversos intereses que no tomaban en cuenta a la persona como un ser ontológicamente libre ni con reconocimiento intrínseco por su decisión propia de vivir.

Antecedentes

Alice es una distinguida eminencia en el campo del lenguaje, su inteligencia le ha llevado a ser reconocida por sus trabajos sobre la conceptualización en la comunicación, el habla y fuera de lo profesional, por llevar a flote a una familia estable y tener incluso energía para salir a correr. Esto nos lleva a la primera pregunta que podríamos hacernos desde la revisión histórica que hace Burgos, paralelo a: -¿qué es una persona? Nos cuestionamos: -¿Quién es Alice?
Burgos parte del concepto grecolatino personare el cual adopta el sentido de  prósopon señalando que se trataba de una palabra para identificar a un individuo como objeto, es decir, sólo señalaba su identidad, en función al rol que la sociedad le asignaba, así como una máscara le da a un actor la identidad de héroe, bestia o deidad, una persona más allá de un humano, era un ciudadano, esclavo o extranjero. Teniendo aceptación e identidad de acuerdo al criterio ajeno, un esclavo no tenía los derechos que un ciudadano, y un extranjero ni siquiera podía acercarse a la tierra de los latinos sin ser sometido1. Alice de igual forma se concibe como “La profesora de Columbia”, con un puesto reconocido y autoridad sobre su familia, su papel como actriz en el mundo es el de una mujer que ha roto barreras y alcanzado todo lo que se ha propuesto, incluso con una edad récord si la comparamos con muchos casos reales. Ella tiene una identidad construida a partir del reconocimiento ajeno, tanto de alumnos como de instituciones y su autoridad según ella tiene un peso tal que se atreve a juzgar el futuro de su hija menor cuando esta le revela que se quiere dedicar al teatro (una ironía de la película), pues según Alice: -Ese no es un trabajo real que le garantice un futuro.

Cuando la enfermedad de Alice ha progresado lo suficiente y ella pierde la capacidad de recordar se enfrenta en primera instancia a la pérdida de sus conocimientos, hay que resaltar que su oficio usa como herramienta principal precisamente al saber, y la pérdida de memoria la aleja de su primer papel como “Eminencia docente”, haciendo que se derribe su pilar de identidad reduciéndola a Alice. Además esta separación de su oficio no es la única problemática, pues las fallas de memoria le van quitando cada uno de los rasgos que la conforman como Alice, como lo son su relación normal con los hijos, la intimidad con el esposo o su capacidad para encontrarse en el mundo.
Entonces, siguiendo distintos tratos que le ha dado al tema antropológico Burgos, podemos encontrar en Alice un ejemplo de la construcción humana a partir de su funcionalidad en el mundo, pues si bien Alice no deja de existir literalmente, nos muestra que la separación con el mundo es producto de la pérdida de roles en él, iniciando por la identidad profesional, seguido por la familiar y así hasta la propia ubicación geográfica. Frente a esto, Burgos diría que a pesar de toda la pérdida de vínculos pragmáticos con la sociedad, Alice no deja de ser ella misma y mucho menos una persona, esto por la introducción del término de “Dignidad de la persona”, en el cual nos hace reflexionar sobre la identidad de Alice como individuo frente a una Alice instrumentalizada1.
Construcción del individuo, Alice en el mundo.

El Alzheimer se convierte en un padecimiento conveniente para el estudio de la formación del individuo partiendo de “conceptos”, pues como relata Burgos en un sentido histórico sobre la revisión del concepto de persona, parece ser que lo que se entiende por persona no se trata de una persona en sí, sino de una persona en el mundo, privando de una existencia ontológica a los individuos y haciéndolos dependientes de nexos con la sociedad “en función a…” , los individuos son sólo personas cuando cumplen con un rol señalable en la sociedad, incluso cuando en algún momento la visión cristiana proponía una igualdad de reconocimiento intrínseca a los seres humanos 1 por medio de la fe, la propiedad de una identidad como persona radicaba en las acciones llevadas a cabo por la persona y no estaba asumida por su existencia misma 1, y aunque la posibilidad de igualdad ante Dios abrió una gran posibilidad para la valoración del hombre en sí, aún había muchas carencias para llegar a una antropología que definiera a la persona a partir de su propia existencia. Es muy importante recordar que en cada momento histórico señalado en el texto se liga al valor sobre la persona a acciones a valorar, es decir, aunque la base del concepto gire en torno a la conciencia del yo, la igualdad ante Dios, o un rol ante la sociedad, la  persona no puede ser valorada  en sí sino a partir de las acciones propias y su impacto en los otros1.
En el caso de Alice, la construcción como persona parte de sus capacidades sociales y el concepto de éxito como algo que se adquiere y se puede perder, esto se menciona varias veces en la película cuando se habla de “perder todo aquello por lo que se ha trabajado”, porque aparentemente las acciones de crecimiento no van dirigidas a la superación personal, sino a la obtención de grados reconocibles en la sociedad, o bienes tangibles. Ya sea su título en la universidad, el puesto que le ofrecen al esposo, el futuro económico de la hija menor. Son principios en un inicio para poner en la balanza la valoración de la persona, pues aunque Alice ama su trabajo y lo desempeña con placer, le implica un reconocimiento ajeno, el mismo esposo le reconoce que le ama por su inteligencia, y es precisamente una de sus cualidades que se ve afectada por la enfermedad.
Así mismo podemos apreciar en la cinta el momento que Alice examina una posibilidad en el tratamiento del padecimiento al visitar a un internado para casos como el suyo, ahí ella se aterra por la posibilidad de convertirse en una carga, un individuo incapaz de atenderse por sí mismo y por extensión no ser útil para la sociedad, llevándola a la conclusión que es mejor morir a enfrentar una vida como parásito, anteponiendo su funcionalidad en el mundo a su existencia propia. Alice elabora un protocolo de ultimátum y establece un límite a su pérdida de memoria, se deja instrucciones grabadas y literalmente señala “cuando ya no pueda recordar estos datos, entonces hay que seguir estos pasos sin cuestionamientos”. Quizá sea este momento el que deja más clara la necesidad por una valoración individual que parta del mismo sujeto y no de sus afectos o relación con el entorno, pues si bien resulta aterradora la incapacidad de recordar siquiera el nombre de los hijos, es más aterrador que se pueda establecer un criterio de valor por la vida donde exista un límite a partir de cual o hasta el cual se permita continuar viviendo a alguien.


Dignidad de la persona, la aceptación de Alice como Alice.

Burgos señala muy bien la necesidad por un criterio antropológico en el que la  persona sea valorada a partir se sí y de forma absoluta, esto porque si se permite la posibilidad de criterios ajenos y variables, podríamos derivar en conclusiones como la de Alice y determinar que a partir de cierto punto se permite vivir a otro, y hasta cierto punto ya no. Consideraciones acerca de las personas fuera de su valor intrínseco a través de la historia han provocado situaciones donde ante la debilidad de la vida se considere inducirles la muerte a ciertas personas, tal es el caso de la eutanasia o el aborto. Ante un criterio donde la persona vale por sus actos se puede aplicar una pena de muerte o negársele apoyo y discriminarlo, o por un contexto social y de creencias se llega a situaciones como el terrorismo o el holocausto.

Por ello el concepto de dignidad de la persona es de suma importancia en cuanto se habla de una plenitud humana a partir de la existencia misma y separada del desarrollo social o personal1, señalando a la  persona como libre de determinismos o relaciones en cuanto a su función con los demás1.

Alice experimenta este reconocimiento una vez que pierde la memoria en un par de ocasiones conmemorables, la primera cuando se le permite dar una conferencia donde al final se le aplaude por hacer lo que le gusta (hablar en público) y no por ser paciente de Alzheimer o haber sido la gran profesora de Columbia, y el segundo y más importante, cuando su hija comprende que su madre irrumpió en su intimidad al leer su diario, no obstante esta se maravilló por lo escrito ahí independientemente del autor, cuando la hija comprende eso por completo también enfrenta el hecho que su madre la ama y admira  más allá del motivo de ser una buena actriz o su hija misma, la reconoce como “alguien” bueno en quien confía y se apoya en compañía.



Tenemos que hablar de antropología y Kevin

Tenemos que hablar de Kevin, observaciones
Antropológicas desde la perspectiva de Gevaert.

Introducción

En la Película “Debemos hablar de Kevin”, se expone el caso de Eva y su hijo Kevin, que tras protagonizar una masacre en su escuela crea el espacio para una reflexión sobre la formación que este tuvo, los valores faltantes en su ser y cuestionamientos sobre el vínculo madre-hijo que hay en su relación. Kevin relata mediante los recuerdos de su madre una historia personal donde abundan las luchas de poder, autoridad y reconocimiento ajeno de este frente a su madre. Todo comienza desde la infancia temprana de Kevin, su madre expresa constantemente el desagrado por la crianza de este ya que representa una atadura que no permite una realización de ella, ya que su aspiración era poder actuar y desplazarse con libertad sobre el mundo, y a su vez Kevin implica una atadura a un modo de vida comprometida con la que su madre no se ilusionaba.

La antropología de Gevaert nos inicia en una serie de observaciones donde podemos partir las preguntas con respecto al hombre y los problemas de peso que lo conforman. En primera instancia  se define que cada problemática se manifiesta en la medida de su propio peso1,  y es precisamente la narrativa de la película la que nos muestra el impacto de la desición de Kevin a partir de las consecuencias y los obstáculos que enfrenta su madre a raíz de lo ocurrido en la masacre de su escuela. La película recurre a flashsbacks que intercalan las reacciones de la comunidad y su comportamiento con Eva con los momentos que conforman el desarrollo de su hijo. En este sentido el desarrollo de la historia nos permite valorar el peso propio de las acciones de Kevin partiendo de las consecuencias sobre sus actos.
Gevaert nos explica que las problemáticas humanas pueden ser agrupadas en torno a tres temas: Admiración y maravilla, frustración y desilusión y expresión de lo negativo o vacío. No obstante la aparición de las problemáticas no están regidas cronológicamente en un orden donde al llegar al tercer manifiesto se niegue que pueda surgir una problemática secundaria siendo este tercer momento de la problemática primaria, el primer momento de una problemática secundaria. Es menester mencionar esto ya que así se entiende que el ser humano es un ser dinámico que constantemente se relaciona con el exterior y los otros hombres que lo rodean. Es decir, los temas en que se agrupan las acciones y experiencias humanas muestran su valoración a partir de la perspectiva con la que son tratadas en diálogo entre la sociedad y el individuo que las realiza, haciendo posible que lo que genera admiración para una parte puede ser frustración para la otra. Por ello trabajaremos momentos claves en la relación entre Eva y Kevin dándoles importancia en la medida que esto propició el desenlace en tragedia en un primer momento, y la tragedia misma en la medida que propicia un vínculo de amor entre madre e hijo al final de la película.
Antecedentes

Eva era una mujer relajada cuyas aspiraciones personales eran viajar y conocer lo más posible tierras lejanas, empaparse de tradiciones externa y convivir con comunidades distintas, empero después de un embarazo no deseado concibe a Kevin, un primogénito que la obliga a establecerse en un hogar donde su único rol es el de cuidarlo y fungir como pilar moral de una familia en crecimiento. Si traducimos la problemática de Eva a los tres momentos que plantea Geavaert podríamos identificar como Admiración al sentimiento que Eva tiene al mundo y su grandeza cultural y su deseo de conquista por experiencias propias de constantes viajes, podríamos entender que para Eva la realización personal se basa en el movimiento y el cambio, su afirmación personal está propuesta en un constante cambio entre actos y potencias desde una perspectiva aristotélica donde un ser está determinado por lo que es en un momento,  frente a las otras posibilidades de ser negadas, pero no por eso significa que sean imposibles1. En resumen, Eva considera que su verdadera plenitud sólo la logrará convirtiéndose en todas las Evas posibles en todos los otros lugares posibles, sin embargo Gevaert agregaría que Eva tiene un campo limitado de aspiraciones de sus otras formas posibles al reducir sus posibilidades a únicamente sus presentaciones en otros lugares distintos, pues también unas posibilidades de Eva realizada son aquellas donde su admiración va dirigida al campo espiritual, religioso o a una posibilidad como madre. Es decir, Eva erra al definir como rasgos de su personalidad únicamente a su yo viajero reduciendo como una no Eva a la Eva madre, llegando así al segundo momento de la problemática: el nacimiento de Kevin.

Frustración de Eva y su proyección en la identidad de Kevin.

Más allá de un psicoanálisis de causas y consecuencias o teorías conceptuales-conductuales, hay que destacar que la conducta de Kevin está formada por a) el desinterés manifiesto que Eva tiene hacia él, y b) la aprobación que el resto de la sociedad (comenzando con su padre) le profesan. Más adelante desarrollaremos la visión que Kevin tiene ante la sociedad y su propio vacío generado por las observaciones que él hace sobre ella. Eva realiza constantes quejas ante su deseo frustrado por viajar responsabilizando a la existencia de Kevin, por ello su hijo no percibe una valoración amorosa hacia él y busca llamar la atención con muestras de apego, tal como son: continuar el uso del pañal hasta una edad inconveniente o el acoso sobre su madre limitándola a permanecer a su lado cuidándolo. En resumen, Kevin busca frustrar más la existencia de su madre hasta que esta reconozca en su hijo una posibilidad de plenitud.

Las constantes amenazas para la tranquilidad de Eva provocan un estado de vacío en el que Kevin no puede apreciar su existencia como un acto positivo y haciéndole creer que el desarrollo humano está dirigido en función a lo negativo. Por ello el hijo decide crear un ambiente caótico donde una serie de accidentes familiares llevan su marca, siendo él un agente de caos y destrucción, pues sólo mediante quejas mayores a las de su madre podrá él hacerse presente por necesidad a Eva.

El Vacío de Kevin y su confrontación ante la sociedad

Gevaert encuentra en la sociedad moderna un apego a la ciencia y la sobrevaloración mecánica en la relación entre causas y efectos, planteando la posibilidad de que Kevin entiende que para lograr un impacto grande debe este de protagonizar un evento de gran magnitud que rebase su propia existencia, es decir, debe afectar la vida ajena para así determinarse como un ser importante para los demás. Durante la película Kevin idealiza una sociedad donde hay un vago aprecio por la vida misma y en contrate la gente da prioridad a la vida ajena.
-¿Cómo puede ser que las personas gastan la mitad de su vida sentados frente a la televisión?
Ellos pasan la mitad de su vida sentados viéndola y lo que ven son a personas como yo-
Él entiende que las personas en la actualidad no valoran a sus similares sin la necesidad de un aparato mediador, y aunque él menciona de forma explícita a la televisión, de forma implícita menciona al reconocimiento del hombre por “logros” artificiales, tal como la popularidad, las tendencias y la admiración por personas que hacen lo que la mayoría no logra aún cuando todos en teoría tienen las mismas capacidades.
Desde muy pequeño Kevin es entrenado en el arte de la cacería, él entiende a los otros seres como blancos que pueden ser alcanzados por el daño de dos formas, una como blancos estáticos que se predisponen a ser dañados y otros que están en movimiento pero pueden ser dirigidos a trampas las cuales son colocadas en posición a los vacíos personales.
Aquí también podemos apreciar la interpretación que Gevaert tiene del valor por la vida expresada por Camus: “Existe un solo problema filosóficamente serio… Juzgar si la vida merece o no ser vivida”1. Kevin coloca en una balanza su propia vida y si en verdad resulta valioso que los demás vivan una vida mecánica alrededor suyo en contraste a su propia definición como un ser que ha logrado una conciencia mayor. Y dado que su vida propia carece de sentido, él no considera que las vidas ajenas tengan un mayor valor como para no tener el mismo destino de desaprobación que hay para él, y hace así de sus blancos de cacería a la comunidad mecánica que vive día a día sin un cambio relevante. La intromisión violenta de Kevin al momento que organiza una masacre en su escuela es el punto cumbre de su filosofía, pues él se interpreta como ese accidente que cambiará la forma de valorar la vida ajena, y en particular la que los padres tienen de sus hijos, él es un hijo no deseado, pues pongamos a prueba qué tanto desean otras madres la vida de sus propios hijos.
Tragedia como expresión de la conciencia
Nietzsche en El nacimiento de la tragedia enfatiza la tragedia como un momento de cambio conceptual plasmado en el arte1, Kevin decide montar como si se tratase de una obra teatral una masacre donde se asumen roles de víctimas y un villano que cumple un rol de catalizador del destino, pues si bien la gente desperdicia su vida, el adelantar la muerte hará valorar todos aquellos momentos que ya no serán. Por otra parte colocará a las madres ajenas como espectadores- partícipes mediante su sufrimiento y a su propia madre como el espectador supremo que aprecia desde un plano ajeno la caída de de su hijo en un hoyo cavado por las propias carencias que ella misma le fomentó, pues las madres ajenas le muestran cómo debe apreciarse a los hijos propios, cómo se debe sufrir por ellos y el coraje con el que se les debe defender.
En este apartado es donde debemos entender que la frustración de la madre es a su vez el inicio de la admiración de Kevin, cuando ella sólo reaccionaba a los estímulos negativos de este, sólo reforzaba la necesidad por estímulos mayores, definitivos e irreversibles, siendo este el momento en que ella puede decidir entre dos vías: continuar con el trato indiferente o de desprecio por su hijo, o enseñarle a valorar la congruencia sentimental que la sociedad profesa de forma intrínseca. Ella opta por permitirle a la sociedad castigar a Kevin y castigarla a ella en la justa medida, sacrifica los bienes propios y la dedicación por ella misma para atender el juicio de su hijo dentro del sistema legal, decide asumir las consecuencias y ser tratada como la culpable principal de la existencia de Kevin (aún cuando estamos conscientes que la influencia maternal sólo es uno de los distintos elementos antropológicos de la conducta de Kevin) y en un último momento reconocer a su hijo como un motivo importante para su vida, pues al final se aprecia que ella lucha porque un día su hijo salga de la cárcel y ocupe un lugar a su lado.

Conclusiones

Después de plantear el caso de Kevin y su madre como un ejemplo de problemática antropológica debemos situarlo como tal, es decir: Los homicidas no pueden ser justificados con base a malas formaciones personales, sino que un mal planteamiento de la formación individual puede repercutir en la paz comunal. Pues,  las interpretaciones personales del contexto social no sirven para establecer métodos rigurosos para valorar la vida ajena pues estos no reflejan una conciencia universal tal como si lo logran principios comunitarios tales como lo son la espiritualidad, la justicia y la paz.

Kevin parte de su experiencia personal con un carácter egoísta para juzgar el merecimiento ajeno por la vida, sin tomar en cuenta que las otras personas pueden llegar a identificarse consigo mismos   sin la necesidad de un reconocimiento artificial, pues el sentido de trascendencia no está obligadamente definido por la aceptación ajena, sino por la capacidad personal para alcanzar un nivel de conciencia superior a partir de uno mismo conforme a órdenes arquetípicos más grandes, tal como lo es la comunión con lo externo en un armonía propia del arte o la espiritualidad, Kevin no logra disociar la aceptación por el otro como parte del todo y la aceptación del otro como un recurso, pues la existencia humana trasciende el sentido de ser un ser reactivo perdido en el mundo como un ser abandonado y que necesita aferrarse a un fin impuesto, y la coloca como una posibilidad de libertad para interactuar con el mundo externo ser hombre es ser humano con los demás partiendo de sí mismo y no ser humano a partir de las experiencias de los otros. Por eso Kevin no podía asumir un papel de “catalizador” del caos, pues el destino ajeno no es injerencia de su sentir personal, sino del posicionamiento individual ajeno ante un orden natural externo y que se logra en conjunto, tal como lo es el amor.

El caso de Eva también denota un egoísmo por ignorancia, pues ella no comprende que de inicio su “yo” no está condicionado a un único grupo de actividades, sino que ella al tener la capacidad de dar vida, tiene entre sus posibilidades de realización personal el compartir, lamentablemente cuando ella logra desarrollar un sentido maternal profundo (cuando tiene a su hija y la defiende del hermano), ella no logra manifestarlo con el hijo mayor.