domingo, 8 de junio de 2014

Gonzo’s Kashmir Season #7: Música para la hora de competir.


Haz que los adversarios vean como extraordinario lo que es ordinario para ti; haz que vean como ordinario lo que es extraordinario para ti. Sun Tzu

Sun Tzu es un autor que debería enseñarse desde la primaria a la gente, no porque considere que debamos crear un estado bélico, sino porque hace gran falta una actitud de guerrero en un mundo que para tener paz necesita prepararse para la guerra. Y confieso que yo pertenezco al grupo de los que no han sabido llevar bien todas sus batallas, en realidad siento a veces que en la más importante fracasé, después recapacito y entiendo que ese es un juicio muy precoz, porque no sé si fracasé del todo, o si en realidad era mi batalla definitiva. Lo que sí es cierto es que el arte de la guerra no contempla en destruir al adversario como objetivo primordial, sino aprender a administrar el poder de ejecución personal, este texto bien explicado a los jóvenes podría ayudarlos a autoconocerse  y en consecuencia a saber cómo alcanzar lo que en verdad desean.

Y porque preparar una batalla no tiene que ser una cosa tediosa, mi setlist de esta ocasión va encaminada a música para concentrarse, a diferencia de la música para motivarse esta vez espero lograr una lista que resulte un buen soundtrack para el momento de la ejecución de aquel gran proyecto, esa presentación crucial, aquel concurso para el que tanto se entrenó, al momento épico entre lo épico.

bond/John Barry

El sigilo es una gran estrategia, no porque se trate de ocultar intenciones o actuar en lo oscurito, sino que al optar desempeñar algo con bajo perfil se propone también una concentración para realizar solo actos meramente necesarios, una operación discreta sirve más que para desestabilizar, para preparar un territorio futuro. Aspectos de la lucha estratégica en un campo emocionante nos llevan a muchos a recordar el cine de espías, ¿y qué melodía es más memorable que la del 007? Este tema ha sido utilizado dentro y fuera del contexto del espionaje, cuando en algún medio comienza a sonar señala el momento en que un individuo actúa cautelosamente para acercarse a un objetivo. Si no se es fan del cine de espías, seguro también recordarás la oportuna intervención del tema cuando Homero vacía con un popote a un pastel desde su interior, o el toque que le dio la secuencia de James Bond  a la inauguración de las olimpiadas de Londres en 2012.

El tema no se escapa de una competencia por su autoría, legalmente es composición de Monty Norman, no obstante quien la montó realmente y ha adaptado durante 11 películas es John Barry. Mientras Norman ha cobrado regalías durante este tiempo, los fans del 007 reconocen a Barry.
Para este post elegí la versión instrumental interpretada por las guapas chicas de Bond (hasta el nombre les queda), por cierto, el nombre del cuarteto británico-australiano se escribe con minúsculas porque la palabra Bond y BOND son marcas registradas. Estas hermosas mujeres son un cuarteto de cuerdas que interpreta covers de música clásica con beat, son muy populares en Asia, sobre todo en Japón, ellas realizaron su versión del tema del 007 que han titulado Bond on Bond. Como dato curioso, les han retirado premios para músicos clásicos argumentando que sus arreglos son muy pop.



Joe Esposito

Participar en una competición abierta como puede ser un torneo o un concurso requiere a veces por el contrario del sigilo, cierta espectacularidad y coraje, es menester mostrar una confianza plena en lo aprendido y sobre todo demostrar que se es merecedor de un reconocimiento mayor.

Y quizá Hollywood nos haya engañado con el sueño guajiro del final feliz donde se gana el torneo enfrentando al mayor rival en la ronda final, se gana el respeto del todo mundo y te quedas con la chica más bonita mientras tu otrora enemigo a muerte te entrega el trofeo. Sí, todo eso ocurre en la película épica de Daniel San, nos acostumbran a pensar que así funcionan los grandes enfrentamientos, pero aunque un concurso sea solo eso, no está de más realizar todo el esfuerzo posible por ser “El mejor”, no en un acto de arrogancia, sino porque a la hora de competir es muestra de respeto al oponente, significa que no lo menosprecias y le tienes estima a su coraje y dedicación.

La canción es un buen himno para la típica exposición de técnicas en un concurso de enfrentamientos, dan ganas de ir repartiendo patadas cada vez más duro, se llama You’re the best around y es interpretada por Joe Esposito para la película Karate Kid de 1983, pero para que te vayas con un conocimiento extra… La historia de Karate Kid está basada en el cuento japonés de un premio Nobel de ese país, el cuento se llama “Ume no chiri”  -en español “A veces el corazón de la tortuga”- , el autor es Kenzaburõ Õe y trata básicamente sobre lo que se expone en las 2 versiones del Karate Kid (1983 y 2010), Daniel le parte la mandarina en gajos a Johny.




Michael Sembello

Con temor a que esto se convierta en una lista ochentera, coloco Maniac dentro de las canciones para alocarse en un sentido creativo, no como la ocasión anterior. La locura como creatividad es quizá más efectiva que la estrategia misma durante una verdadera batalla, es un recurso no controlado que desata en uno lo que sabe hacer mejor, en contraste a la razón, la locura por lo general es un estado al que se recurre en un momento desesperado, y he sido testigo como en muchas veces la desesperación propia se transfiere al oponente al no saber cómo responder. En una competencia yo no la recomendaría para enfrentar a alguien experimentado, por lo general resulta mejor contra personas con poco colmillo a menos claro que la locura sea algo realmente sorprendente.

Como lo señala la cita de Sun Tzu, lo importante es impresionar, muchas veces quien impresiona 
convence.




Kasabian

Otro aspecto que yo considero crucial en el desarrollo de un buen desempeño de competencia es: “sonreir”, no hay nada como hacer lo que a uno le gusta como le gusta, ser uno mismo y sentir que el entrenamiento no nos formó, sino que nos pulió partiendo de lo que ya somos, y como el chiste es divertirse y a la vez considerar que uno es la mejor versión de uno mismo.

Kasabian interpreta este tema que fue utilizado precisamente para la película Goal, donde Kuno  Becker interpreta a Santiago Muñís, un migrante indocumentado que salta de ser jardinero en Los Ángeles al césped de St. James Park para convertirse en el goleador de Newcastle Utd. Y aunque los integrantes de Kasabian son en su mayoría seguidores del Leicester City, les apasiona el futbol en general, su música se escucha en muchos promos de la Barclays Premier league y son invitados a partidos de beneficencia como el Soccer Aid, organizado por UNICEF división de Inglaterra, incluso en uno de ellos su guitarrista Sergio Pizzorno se anotó un golazo como representante del equipo de resto del mundo. Por ese placer de componer para algo que los apasiona, Kasabian aporta esta rola a la lista.



Chumbawamba


Quizá pensarían que para terminar una buena competencia no hay nada como ganar y festejar con Queen, ¿pero qué hay cuando no ganamos? Hay quien considera que lo mejor es seguir intentándolo, incluso antes de darse por vencido solo queda algo que uno puede intentar, mantenerse de pie. Por eso esta rola que cierra esta lista está dedicada al momento clave que puede significar la derrota anticipada o una digna forma de caer. Es la más famosa de Chumbawamba , grupo británico que canta música anarcopunk que irónicamente al salirse de su género logró ama internacional, ellos argumentan que esta canción está dedicada a los políticos, aunque contrariamente a sus otras piezas musicales, aquí no se señala claramente la crítica social a la izquierda británica, ni el reclamo o inconformidad, a menos que sea porque se haga la analogía entre la clase privilegiada con un borracho que no se da por vencido a la hora de beber. Pero alejado del contexto crítico, Tubthumping es la rola para reanimarse en ese momento antes que te noqueen. 



lunes, 2 de junio de 2014

Del cajón Prohibido #5: Ella piensa... Algo

Este escrito es parte de las entradas que hice en un blog que he dejado morir. Decidí rescatarla por mero ego, el otro blog tenía carácter erótico, al menos eso pretendía, y como ahora me vale mi reputación, poco a poco iré mudando los escritos a este espacio.



Ella… Un capullo tierno que se estrenaba en la madurez decidió ir a la Facultad con su uniforme de colegio privado; Falda corta a tablas, calcetas largas, camisa y corbata, además sus zapatos eran de charol blanco.

A pesar que era febrero, ella llevaba ropa ligera, su falda permitía ver sus muslos sin mucho esfuerzo, y su postura recta al sentarse resaltaba sus demás atributos. Aún no llegaba nadie al salón y la jovenzuela tenía frio, no obstante se imaginaba siendo observada. Para su fortuna llegó un pensamiento, y al verla solitaria le tendió su mano.

Ella de inmediato reconoció su aroma a papel y tinta, sabía que se tratada de alguien que frecuentaba las letras. Ella no pudo evitar que su ceja demostrara que lo veía de reojo, cuando él se pasó por frente suyo le sonrió fraternalmente y se sentó a su lado. Ella notó el modo en que él abría el libro que ya iba a la mitad y se imaginó que lo mismo podría pasar con ella. Su piel se enfrió y sintió como si el índice de su compañero le recorriera la pierna buscando el sitio indicado para conocerla.

Ella cerró los ojos y se imaginó ser leída como a una historia interesante, que la tomaran con los ojos y con una cadencia cada vez mayor la fuera desnudando. Ella quería que él entrara en ella tanto como en el texto y su cuerpo fuera percibido como una historia que él aprendiera de memoria. Cada acento sería una gemido y cada párrafo suspiraría. Solo quería ser su historia que se reescribe y reescribe cada vez con un puño más firme, y dedos más sutiles.


Tuvo miedo, el solo compartir el salón con él y le elevaba la temperatura, aunque hacía frio afuera, en su interior ardían sus ganas por compartir. Su joven corazón no cabía en su pecho, así que lo descubrió para permitir a, su ahora dueño el percibir sus sabores. El aire que corría bajo su falda ya no le enfriaba, las manos de su querido imaginario le compartían calor con cariño.