lunes, 29 de octubre de 2012

Artículos de Filos.Mx: ¿Por qué Pavlova es especial? Un ejemplo de genialidad que revoluciona al ballet.

Este año comencé a escribir para una revista digital llamada Filos.Mx, y debo compartir que ha sido de las cosas que más me han aportado en mi intento por volverme escritor. Lamentablemente tras algunos problemas en internet, algunos de los primeros artículos se han perdido, por ello en mi afán de que no se vallan al limbo, he decidido republicar (aún sin permiso de Filos) algunos de mis primeros trabajos en la revista. Espero les agrade y que del mismo modo sigan visitando FilosMX en su nueva época.





Si este fuese un artículo para dar a conocer sobre la vida de Anna Pavlova, seguramente yo como lector diría que mejor abro Wikipedia, ahí leería que fue una bailarina rusa que nació a finales del siglo XIX y que se haría famosa a inicios del XX (obvio, a menos que se hiciera famosa de manera póstuma), que la academia la consideraba enclenque con respecto al modelo tradicional de bailarina y la rechazaron de niña, que hizo muchas giras y que vino a México donde bailó el jarabe tapatío. Si quisiera sorprender con algo que no aparece en la enciclopedia podría agregar que bailó el jarabe de puntitas, que hay un postre dedicado a ella y que es de merengue, o ya encariñado que le cambiaron el nombre a su pieza más importante al momento de su muerte.
Pero resulta que sí debí mencionarlo, porque si no, no se entendería lo que quiero tratar. Anna Pavlova creció al igual que muchos jóvenes que leen esto durante un cambio de siglo, y los esquemas tradicionales del ballet tenían a un a sujeto ideal como alguien con fortaleza física notable, ella no la demostraba a temprana edad y por ello la rechazaron en un inicio, no obstante, su forma delicada podía ser usada para personajes dramáticos que necesitaban expresar más que su propia existencia, lo que la música quería transmitir. Es decir, que hubo un momento de transición en el que se dejaría a un lado el sujeto para fomentar no un mensaje, sino una sensación. Los cánones de la intención cambiarían para que ese objetivo a demostrar sea la expresión, y para ello una bailarina delicada podía representar el medio por el que la pieza llegara al espectador lo menos viciado posible.
Pavlova con el tiempo asumiría el protagonismo de sus obras, las cuales comenzaron a diseñarse en función a sus cualidades, logrando así el cambio en el género buscando el interés en los modos en que se podía dar la relación entre el auditorio y el compositor. Su pieza más famosa era el cisne, diseñada por Michelle Folkin para explotar los trazos sutiles que lograba la bailarina con su figura estilizada, ahora el ballet enfatizaría la delicadeza como aspecto principal de su elegancia, y posteriormente eso remarcará la disciplina.
El talento se distingue en medida que logra resaltar dentro de lo técnicamente bien ejecutado, el que mostraba Pavlova llenaba de posibilidades nuevas a la danza académica porque la fortaleza se podría alcanzar más que en el intérprete, en la fidelidad que éste lograba con la emoción con que se componían las obras, preponderando así el aspecto artístico a los intereses conservadores académicos.
Una de las anécdotas (que tampoco aparecen en Wikipedia) en donde se expresa el interés de Anna en separar al arte de lo políticamente correcto es cuando, en una ocasión dentro de la Rusia comunista tras el triunfo bolchevique, su asistente se acercó a decirle que una acomodadora del teatro necesitaba hablar con ella; la prima ballerina, intrigada, accedió a que la hicieran pasar.

La acomodadora, respetuosa pero firme, le dijo:
-Mire camarada, francamente, siento que es una injusticia lo que están haciendo. Ya nos dijeron los bolcheviques que en este nuevo régimen comunista todos somos iguales, tenemos los mismos derechos y debemos obtener los mismos ingresos. Bueno, pues, muy bien; pero, ¿por qué entonces usted gana más de cinco veces lo que yo gano?
Pavlova, después de pensarlo un momento, le contestó:
-Camarada, tiene usted toda la razón. Le voy a decir a la compañía que, de ahora en adelante, usted y yo ganemos lo mismo. Sólo que, a partir de esta noche, usted baila y yo acomodo.
En conclusión, Anna Pavlova trascendió a la par que su compromiso con la expresión artística que con los regímenes establecidos, su talento estaba al servicio de la estética en un acto ético y no moral. Análogamente en otras disciplinas los llamados genios son los que innovan mediante la experimentación de lo nuevo, si Messi se hubiera retirado del futbol por ser una pulga entre europeos, no habríamos experimentado lo que algunos aficionados hoy llaman magia, Newton hubiera aceptado que el movimiento de las cosas se debía a apetitos de estas como decía Aristóteles, o Einstein no aceptaría la física relativista y optaría por la universal de Newton. Anna Pavlova se convierte más que en un ícono del ballet, en un personaje del que se habla de un antes y un después, por ello se convierte en La bailarina.




1 comentario:

  1. Interesante.... que viva el arte y la ciencia.... la política es una mierda ( claro debido a los hombres), pero alguién tiene que hacerlo... verdad?

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