lunes, 29 de noviembre de 2010

Los papeles se han volteado, ¿serán los amigos capaces de enfrentar esta nueva amenaza?

Episodio 51: ¿A mí?
Casi acaba de salir el sol, el cielo se ve anaranjado y el frio de fines de otoño no es tan cruel, Abraham olvidó por un instante que ya no es el paladín sobrehumano que solía combatir criaturas de fantasía, y después de rodar tras recibir una explosión de energía se concentra para formar un campo que lo proteja, muy poco tarda para darse cuenta que es inútil y con cierto asombro recibe rápidamente un golpe que lejos de dañarlo solo lo empuja para hacerlo rodar un poco más lejos. Con la ropa llena de pasto se estira boca arriba con cierta incredulidad ante lo ocurrido. Damián se acerca triunfante por el manejo que ha logrado desarrollar de su habilidades, con una sonrisa que casi le cubre el rostro anda hacia su amigo al cual deja reposar en el piso, se inclina un poco y le aprecia la cicatriz que Abraham tiene crecida de su ojo Izquierdo.
-Te quedó grande- Damián le dice sin intención de molestar al caído-. Qué bueno que no te dio en el centro de la cara.
-Fui a un velorio, todo mundo me miraba muy raro, sé que ahora luzco muy mal- Abraham se siente más aliviado al saber que no se trata de un enemigo quien lo sorprendió-. Veo que en poco tiempo ya has aprendido a usar los poderes.
-Cuando estuviste desaparecido tuve tiempo para crear varias técnicas con el poder de los rollos, entonces ya sabía lo que se sentía tener este tipo de energía fluyendo en el cuerpo, aunque reconozco que esta se siente distinta- Damián se sienta a lado de su amigo-. Mejor dicho, esta no se siente, la otra cada que hacía algo me provocaba una vibración en el pecho, como si las piedras esas tuvieran una voluntad propia, como si intentaran salir.
-Qué extraño, ¿Lilith no dijo nada sobre ello?.
-¿Eres tonto o qué?, estaba fuera de mí, no me iba a poner a investigar tanto en tan poco tiempo, me dediqué a controlar esa sensación y a poder usar cada habilidad.
-Y ahora, ¿no sientes nada?
-No es que no sienta nada, solo que lo que hago se nota que sale de mí, en consecuencia, tras mucho esfuerzo, me canso.
- Yo también me cansaba tras las peleas contra los monstruos, y tras saltar grandes distancias, aunque era muy rápida la recuperación mientras no usara la energía para la capa protectora – Abraham sonríe y coloca sus manos tras la cabeza.
- ¿Qué capa protectora?- Damián pregunta con sumo interés.
-Eso sí deberías considerarlo, la inventé cuando comencé a luchar contra criminales pequeños. En esa época ya podía correr más rápido que un auto y sabía de mi fuerza superior, incluso también ya podía lanzar bolitas de energía. Pero un día quise atrapar a un bandido, estaba armado con una pequeña navaja y por menospreciarlo no esquivé adecuadamente uno de sus navajazos, de pronto me comenzó a arder el brazo y vi que me había herido, terminé con él rápidamente y al llegar a casa me frustré por la herida. En realidad no me afectó porque era pequeña y porque, como te habrás dado cuenta con ese poder, tu cuerpo sana muy rápido. Lo malo era que sabía que mi piel no era más resistente, lo mismo ocurría con mis huesos y articulaciones.
-Cuando partí una piedra con un golpe por un momento sentí que me lastimaba, ahora lo entiendo.
-Seguramente lo hiciste con buena técnica y eso evitó que te lastimaras más, digo al final de cuentas tienes superpoderes, aunque igual te lesionaste y sanaste más rápido de lo que te podías dar cuenta- Abraham hace la observación-. Por eso aprendí a usar la energía que brilla como una capa protectora para protegerme tanto de las armas, como de mis propios movimientos.
-¿Y cómo le hacías?- Damián hora si se interesa.
- Me concentraba para formar la energía a mí alrededor como una capa muy ligera y flexible, como si se tratara de un forro, la podía endurecer cuando tensaba mis músculos, por ejemplo cuando soportaba un gran peso o recibía un golpe, así no me daba directo.
-Ya veo, entonces esta energía puede moldearse a voluntad, no pensé que harías algo tan interesante.
Ambos jóvenes se miran y se ríen un poco. Ahora que creen haber derrotado a SPTTRO y a la amenaza de los sellos quizá contemplan tiempo para seguir con nuevos planes, Damián confiesa que entrenará para controlar al cien por ciento sus nuevas habilidades, y de pronto Abraham enmudece y se nota nostálgico.
-¿Qué ocurre?- Damián le pregunta sin mucho interés.
-Ahora soy un chico normal, y quisiera intentar hacer lo que Abraham quiere, y no lo que debía el Arcángel.
-Bueno la noticia de Sonia te llegó muy pronto, ¿no?
-Francamente, creo que ahora podré intentar enamorarla con lo que soy, y bueno ahora no será un obstáculo el ser un superhéroe.
-Eres un tonto, con poderes o sin poderes tú siempre serás así, si no se enamoró de ti por eso antes, no lo hará nunca.
-Tú no entiendes, ya no tengo los poderes como una maldición, ahora soy solo Abraham.
-Tú eres el tonto que no quiere entender, con poderes o sin ellos, siempre serás tú –Damián se levanta-. Aún no aceptas tu responsabilidad, pensé que cuando creyeras a Sonia muerta ibas a dar un gran avance, pero ya veo que sigues con lo mismo. Sigues desperdiciando lo que tienes.
-El tonto eres tú, no tienes ni la remota idea de lo que es querer a una persona y perderla, ahora que veo que puedo evitarlo no desaprovecharé la oportunidad, y no me importa si tardo años, seré el mejor para ella.
-Tienes que ser el mejor para ti.
Abraham también se levanta y encara a Damián, su mirada ha cambiado y la cicatriz en su rostro permite que adopte una nueva apariencia conforme a su actitud. Ambos estaban por retar al otro a un combate cuando un ataque vaporoso se les acerca, Damián empuja a Abraham y desvía el rayo, cerca de ellos se materializan tres figuras desconocidas.
Mateo y sus secuaces se presentan ante los paladines, Damián puede percibir su aura maligna y reconoce de inmediato al jefe de lo que era SPTTRO. Dionisio fue quien lanzó la amenaza contra los muchachos, en realidad se muere de ganas por pelear contra Damián, pues sabe que él fue quien destruyó al ejército de Lilith.
-De modo que este es el famoso San Abrahel, no siento tanta fuerza en vos como lo esperaba, quizá ustedes los humanos pueden disfrazar su aura, aún así no te descuidaré ni un momento.
-¿Quién eres tú?, yo no soy San Abrahel, me llamo Abraham y no sé de qué hablas.
-Él debe ser Mateo, es el líder de quienes me secuestraron y atacaron a los demás con los rollos, debemos tener cuidado, tiene un enorme poder- Damián le señala a Abraham que mantenga distancia.
-No te asustes hombre de pecado, no he venido a castigarles ahora, tu juicio será propio y en su momento- Mateo levanta la mano para señalar a sus compañeros que no ataquen, ante esto Dionisio frunce el seño-. Solo he venido para contaros sobre los sellos que han perdido tú y tu amigo por estar jugando a los amantes que pelean.
-Maldito- Damián siempre ha tenido un rasgo de homofobia y no tolera que insinúen algo alusivo ni en broma, Abraham le hace gesto de dejarlo terminar.
-Si San Abrahel, los sellos están dispersos no muy lejos, después de su pequeña confrontación salieron disparados y se perdieron, así que vuestra misión será haceros de ellos y traedlos
-No traeré nada para ti, eres el causante de tantas muertes- Abraham sin titubear confronta a Mateo-. Tú quieres acabar con el mundo y yo te lo impediré.
-Estas equivocado San Abrahel, no le hablo al hombre, si no a su corazón, y sé que lo harás, o...
-¿O qué?- Abraham se prepara para arremeter, sin embargo Damián lo sujeta.
-Diré solo que hay una señorita que intentarás proteger si algo la amenazara, y si no fueses tras los sellos, quizá tendrás motivos para preocuparte.
-¡Maldito, aléjate de ella!- Abraham enloquece y Damián lo tiene que apretar.

Dionisio y Apolo ocultan sus risas por respeto a la figura de su jefe, Mateo no menos gustoso por la respuesta de Abraham sonríe y da la vuelta para comenzar a desaparecer entre un brillo vaporoso.
-Es menester que los tengas cuanto antes, a los siete- Mateo definitivamente se desvanece junto con sus secuaces.
Abraham se suelta de Damián y se lanza contra su ahora enemigo, cuando se proyecta ya no alcanza a este y cae de lleno al piso.
-Ese tipo es un Santo de verdad, de inmediato me doy cuenta del poder que tiene y con tus fuerzas promedio no podrías acercarte más de lo que ahora pudiste, no creo que puedas hacer algo al respecto- Damián contempla a su amigo caído y se percata que comienza a llorar.
El muchacho se levanta poco a poco y su tristeza es al de quebranto, como si hubiera perdido a otra persona un día tras otro, Damián lo mira sin poder siquiera idear una frase de consuelo, él también sabe que Abraham no podría enfrentar a Mateo en ese estado. Al ver en el rostro de su amigo la cicatriz de su ojo y el cómo corre más rápido por ella su llanto, Damián decide que dejarlo solo será lo único que puede hacer, al menos no le echará en cara que ahora no podrá defender a Sonia.
Cuando está pro girarse, Abraham le sujeta pro el brazo, se cruzan sus miradas y Abraham le pide del modo más sincero que puede que sea él quien cuide a su persona amada, Damián ahora tiene las habilidades necesarias para enfrentar a ese tipo de personajes, Abraham aprieta el hombro se su compañero al cual ahora no puede lastimar.
-Estas mal, no puedo aceptar lo que me pides- Damián se suelta-. Es cierto ese tipo le habló a tu corazón, y supo que es tu punto débil.
-Pero si tú eres el nuevo héroe del mundo, ¡no puedes negarte a cuidarla además yo te vencí y pude dejar que murieras y no lo hice!
-¿Ya vas a comenzar con tus chantajes?, por eso Sonia no te quería, siempre lo que das tiene un interés.
-Ingrato, no se puede confiar en ti.
-Apréndete esto, nunca debes confiar en nadie, no voy a dedicarme a cuidar a tu niña aburrida, y no soy el héroe del mundo, no soy héroe de nadie. Si intentas obligarme no solo no haré nada, sino que también puedo hacer lo que tú no pudiste y eliminarte... insecto.

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