lunes, 20 de septiembre de 2010

justicia vs justicia

Episodio 45: Me decepcionas
El cielo desde dentro de lo que era el gimnasio de la prepa se veía rojo hace horas, en el interior Abraham enfrentaba a su ahora extinto amigo Arturo, durante el intercambio de golpes Accuma usó sus fibras llameantes para fintar y herir a Abraham, tanta facilidad tuvo el Arcángel para evadir todos los ataques que solo un golpe pudo rosarlo, uno que bien pasaba por desapercibido, pero como dijo Accuma: “La cola es al que esconde el veneno”.
Cuando Abraham llegó había una neblina rojiza. Ahora el cielo se ve claramente pues no hay edificio que los cubra y también se ve rojizo, el occidente abrasa como todos los crepúsculos una vez más al sol.

La primera mañana en que Abraham y Sonia se encontraban como novios resultó muy extraña, se hablaban menos y no se veían de frente, había sonrisas casi por cualquier comentario externo y muy pocas palabras dirigidas entre ellos.
-Ya me vas a decir, ¿verdad?- la niña se atreve a decir las primeras palabras.
-Claro… Este… ¿Decir qué?- Abraham nerviosamente se atreve a verla de frente y le acaricia el cuello de su blusa de terciopelo-. Ahora puedo responderte cualquier cosa.
-Quiero saber si…- estira el cuello con sentimiento agradable-. ¿Ya sabes cómo cumplir tus sueños?
-Mi sueño ya está realizado- Abraham sonriendo desliza el dedo un poco más abajo.
-¡Eres un tonto!- La muchacha le da una bofetada-. Sabes que te pregunto por algo importante y me sales con que ya tienes la vida resuelta, ¿Qué no serás eso que te importa?
-Sí, si lo seré- llevándose la cara a la mejilla-. Solo quería decirte algo dulce.
-Yo no necesito que me digas cosas dulces, lo que necesito es que decidas qué camino tomarás para lograr lo que te propusiste hacer- Calmándose se sienta e intenta ser más comprensiva con Abraham-. Si no me explicas qué camino vas a seguir, no sabré como voy a apoyarte.
-¿Me vas a apoyar?- esa era una idea radical en la mente de Abraham.
-Esto que empezamos no es una relación vacía como las otras, espero que en realidad te pueda ser útil- Ella baja la mirada.
-No tienes que decirlo así, digo, gracias- Intenta abrasarla-. Pero con acompañarme haces suficiente.
-¿Tú no entiendes verdad?

Damián camina con dirección a su amigo, cada paso que da no se queda marcado porque no quiere hacerlo, mas la intención ahí está, está en sus ojos oscuros y tenebrosos, está en su movimiento agresivo, está en la presión de sus puños cerrados, está en esa desilusión que tiene.
Al estar frente al Arcángel caído busca ser hiriente y le pisa la cabeza, la presión ejercida sobre esta la entierra un poco en el piso.
-La historia contará del Arcángel verdadero que venció al falso, que lo expuso y lo hundió en los infiernos- Tal presión ejerce que el piso alrededor marca un gran desnivel en el que entierra a Abraham ignorando sus lamentos, Damián que ha aprendido a volar se mantiene flotando y ve al ahora enemigo sepultado.
El Arcángel se arrastra para intentar salir, Damián se eleva más y le apunta para descargar una ráfaga de rayos que explotan en el piso levantando el polvo, su risa es malévola.
-Es una pena que no puedas defenderte, en verdad quería pelear contra el que venció a los siete rollos, el que presumía ser el heredero de una leyenda y el finalista que debía vencer en el torneo- Acelera los rayos-. Aunque me equivoqué, no eres más que ese niño llorón que como su mamá no lo quiso, necesitó a una mujer que le dijera lo que debía hacer, ¡eres un enfermo!
Abraham se apoya en cuatro puntos e intenta levantarse, cada que uno de los rayos acierta flaquea y cae. Las hirientes palabras de Damián causaron en él gran tristeza, en su mente no bastan de acercarse las palabras que ella ocupó para terminar el noviazgo, ni tampoco el día aquel que se enteró que su mejor amigo era a quien su pareja en verdad amaba.
-Todo eso, el apoyo y el aprecio… ¿Fue mentira?-Abraham recostado junta por completo su mejilla al piso, los impactos le hacen moverse por inercia de vez en cuando, eso le hace parecer un títere bailando recostado-. Seguro siempre fui el amigo de su amado, no otra cosa.
La cortina de polvo se eleva cada vez más y más, Damián claramente distingue a su víctima con ayuda de sus ojos especiales, de pronto le parecería lastimoso el cómo lo mueve, sin embargo el solo pensar que fue su amigo lo hace indignar.
-¡Muévete!- Incrementa el poder de los ataques-. Sé que puedes más, apenas comienzo.
Damián se desespera y arroja una esfera de mayor tamaño esta desgarra la espalda de Abraham, cuando Damián desciende y se encuentra con él se disipa violentamente el polvo alrededor, El joven poseído se aproxima y con levantar dos dedos hace que el cuerpo de Abraham flote hasta él, mirándolo de frente le busca su mirada.
-Siempre me pregunté: ¿Cómo es que me engañaste en un principio?, ya sabes, cuando escondiste apropiadamente todo sobre tus poderes, siempre todo lo que pasaba por tu mente era tan evidente- Damián le toma por el cuello y lo aprieta-. Esa noche el poder te eligió, ¿entiendes eso?, te eligió a ti, al tonto que lo ocuparía para pasearse de noche haciéndose famoso y tener un pretexto por ser desobligado en sus actividades. ”Soy el niño huérfano, no tengo a nadie. Sonia eres la única persona que me entiende. Damián debes apoyarme. Mírame mundo soy especial, ayudo a todos y nadie me ayuda a mí”.
Después de burlarse arroja con desprecio al muchacho el cual apenas y logra recuperar su respiración. En el suelo aparentemente no hace el intento por reintegrarse, Damián se colma y le apunta con ambas manos para mandar un ataque definitivo, detrás de él, el aire pareciera deformar el fondo, como si se creara una puerta luminosa y tenebrosa a la vez.
-Tardaste tanto tiempo en regresar, y como yo si aprovecho para hacerme más fuerte creé esta técnica, es lo que me inspiraste, tu Réquiem es una misa para muertos… Por ello decidí hacer yo toda una ópera para que los vivos vean qué les pasa a los infieles- del portal unas extrañas membranas salen y levantan de los antebrazos a Abraham poniéndolo de rodillas y de frente a su adversario-. Nunca has sufrido lo que debes.
Las manos de Damián se iluminan y forman una figura como punta de taladro, a la vez las membranas atraen a la víctima y el fondo pareciera proyectar a una velocidad increíble una serie de imágenes. Todas las escenas son hirientes para el que cae en ellas y le muestran desgracia, el objetivo es asegurarse que la persona muera sufriendo cuanto sea posible mientras Damián lo espera con esa cuchilla de luz que hará sentir cada giro lentamente. En verdad aunque dura solo un instante la ejecución, sus nuevas habilidades le han hecho poder hacer creer a quien caiga en ello que se trata de una eternidad, es de ahí que Damián consideró prudente llamarlo…
-¡Infierno!- Gritando el autoproclamado dios jala a su amigo que ve todo cuanto pudo haber pecado como superhéroe.
Damián siempre da la espalda al portal y la única sensación que tiene del dolor ajeno es por la expresión de la persona que cae en él. Como hace días pasó con Lilith que cuando fue absorbida abrió los ojos como jamás lo hubiera hecho, que si no pudo gritar era porque sus vísceras eran despedazadas al instante y no pudo si quiera tomar otra bocanada de aire para después expulsarlo, el castigo y el ejemplo son ahora para Damián las bases de la Justicia. No obstante esta vez fue distinto, la sonrisa se le borró y desaparecía el taladro de luz en medio de la desgarrada palma izquierda de Abraham que le detenía a un minúsculo instante de ser ensartado, las membranas tensas aflojaron y desaparecieron.
-Lo último con lo que me quisiste hacer sufrir fue con el recuerdo de Sonia, con los accidentes y sacrificios como Arcángel y de la vida que me perdí a causa de su poder- Abraham que al fin se sostiene en sus plantas le tira un potente derechazo a su otrora camarada para apenas hacerle girar la cabeza y dejarle el puño plantado-. Yo no estoy arrepentido de nada.
-Hablando así, y con ese movimiento… Hasta parece que fuiste un hombre- El otro joven endereza su cara y al instante desaparece las membranas y portal tras de él quebrándolos como si fueran de un cristal que disuelve sus trozos al romperse.
-Ya basta, hasta el momento no paras de quejarte de mí, y si tienes un plan para el mundo, para ser un tirano y aniquilar todo lo que las personas construyeron con llantos y esfuerzo…- se coloca en posición ofensiva-. ¡Tendrás que vencerme primero!
-Eso será muy divertido- Damián corresponde al duelo y se perfila.
-¿Sabes?, yo también me hice más fuerte estos días, y ahora mis golpes atraviesan el punto.
Damián no se percató, y cuando Abraham lo golpeó el impacto atravesó su rostro, lejos de ahí escombros que están en la dirección del golpe se desmoronan, Damián se duele de la mandíbula y entiende que la fuerza fue tal que logró impactar esos escombros atrás de él, Abraham le sonríe.
-Ahora no repararé en que seas lo que defiende lo bueno, y que está equivocado- Damián con sangre saliendo de sus labios se limpia.
Los guerreros se enfrascan en un intercambio de golpes, avanzan de nuevo acrobáticamente y se bloquean el uno al otro, las patadas no aciertan por sus saltos y agaches, los puños van y vienen e impactan entre ellos una y otra vez, de pronto se detienen cuando ambos aciertan y se golpean simultáneamente en los rostros, ambos lucen de pronto felices por poder concluir el combate que meses atrás fue interrumpido en el torneo.
-Conozco tus movimientos- Ambos dicen a la par y con una maroma inversa se distancian.
Los dos están excitados y sus cuerpos muestran una ligera tensión, no dan más de un respiro cuando Damián se lanza flotando y Abraham se defiende plantando adecuadamente sus pies. Todos los años entrenando a la par lograron sincronizarlos y su batalla es como una planeada coreografía donde ambas fuerzas conviven a la par. La velocidad es impresionante, tanto que cada que coinciden las espinillas y puños ondas destructivas lastiman más el terreno que al enemigo.
De pronto sus miradas se concentran en el otro y lanzan las esferas de energía clara y oscura respectivamente, todas se colapsan al chocar y crean entre ellos una serie de explosiones que expulsan chispas al por mayor.
-¿Tienes sed de justicia?- Damián retando al Arcángel-. Dime qué es justicia.
-Justicia es no impedir a otros que alcancen su sueño si el sueño es bueno- contesta Abraham sin bajar la guardia.
-No sabes que es bueno ni que es malo- Damián incrementando la fuerza de las agresiones.
-Malo es aquello que atenta contra la vida- Abraham seguro de sus palabras-. Lo bueno trasciende porque fomenta la vida, y aunque todos mueren… La vida sigue, es común a todos y es el rastro de eternidad de lo que existió.
El muchacho que un día tuvo una mirada triste ahora la cambió por una retadora al mismo tiempo. Defiende con cada respiro ignorando que el veneno de su oponente anterior ya ha comenzado a corroerle por dentro.

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