sábado, 25 de septiembre de 2010

El final está cerca

Episodio 46: Lo que existió
Se trata de un misterioso veneno, a diferencia de otros este no circula en la sangre ni destruye las células o daña los organismos de modo cotidiano, no, este veneno es producido por el séptimo rollo y por ende el más fuerte. Y como la naturaleza de la fuente indica, se trata de un veneno que ataca al espíritu de quien lo recibe, no obstante están las palabras de Paracelso… “Todo es veneno, nada es veneno, la dosis hace al veneno”.
Accuma implantó una dosis de energía negativa que hacía a Abraham más débil, sin embargo Abraham poseía la voluntad para contrarrestarlo, luego Damián supo cómo hacerlo flaquear y la dosis de esa energía llamada melancolía comenzó a destruir la energía vital del encapuchado.
El duelo es literalmente explosivo, ambos ceden un instante y contemplan el equilibrio en sus fuerzas, Damián se truena los dedos de los puños y el cuello, después del crujir deliberadamente ilumina su cuerpo que se restaura. Por otra parte Abraham no posee un modo de regeneración, de hecho siente que se debilita.
-Tu manejo de esta energía es mediocre, se nota que con poder asustar unos cuantos ladronzuelos con eso era suficiente para ti, eso explica porque se te complicaba derrotar a los guerreros de los rollos- el maligno estirando un poco.
-Eres un engreído, solo hablas así porque tienes esas habilidades ahora, no siempre pensaste así- el Arcángel enfurece.
-Ahora veo las cosas de un modo superior, mis pensamientos evolucionaron, sin embargo tú… Sigues estancado.
-¡Evolucionar no significa aniquilar a los demás!- el paladín intenta elevar su fuerza.
-Estás equivocado- Damián expande una onda de energía oscura que después se reduce y con ella otras ondas que hacen cambiar el tono de todo a un color cobrizo- El evolucionar implica el dejar atrás todos los defectos anteriores, defectos como tu tonta caridad mal enfocada, tú no lo haces pro justicia, lo haces por quedar bien.
-Yo peleo porque amo a la gente, por eso peleo con quien es malo y no con quien es bueno.
-¿Y yo soy malo?
-Tú, tú no eres malo, eres como yo, como Jesús y como ella.
Damián en cuanto escucha esto se transporta cerca de Abraham, cruza su mirada con él y de su palma derecha deja salir un delgado haz de luz que atraviesa el hombro izquierdo del Arcángel.
-¿Eres tan tonto que me comparas con esos insectos?- levanta su tono de voz y simultáneamente ese haz de su palma gira como un taladro haciendo gritar a Abraham, después lo retira suavemente y los desvanece.

Son las sonrisas que no volverán, ese perfume que extraña el muchacho de la mirada alegre, todo ese pasado a lado de sus amigos, los amigos de ella y a lado de ella. Por un instante tantos recuerdos le bombardean a Abraham, todos le hacen pensar que lo que fue y que duró poco era un especie de milagro.
El recuerdo más insistente es del día que Sonia lo visitó en el dogo para ver su entrenamiento, ese día los instructores creyeron curioso la posibilidad de practicar combates con público, como era de esperarse en un acto de juego asignaron a Abraham como el sparring común, y el primero en pasar a lucirse era Damián.
En un inicio el joven también consideró sumamente gracioso el golpear a su amigo frente a su novia, por ello comenzó con todo tipo de técnicas avanzadas, el otro muchacho solo las esquivaba y parecía que huía.
-¡No seas cobarde, encáralo!- Arturo en plan de broma provoca a Abraham.
-Está bien, puedes atacar- siguiendo el juego un instructor da la orden al sparring.
Damián acababa de acertar con un golpe muy preciso en el hombro de su amigo, esto hace que Abraham vacile y retroceda aunque no le ayuda mucho ya que Damián avanza prácticamente siguiendo sus huellas. Al llegar al límite de la arena de combate Abraham logra barrer a su compañero para que resbale y él poder reingresar al centro del campo. Los instructores sonrientes le indican a Arturo y a otros dos chicos que entren para dificultar el trabajo, cuando ellos se alistan Damián los fulmina con una mirada la cual es fácil de interpretar… -Nadie se meta-.
Es cuando los rivales chocan con todo; las espinillas, brazos, filos de las manos y partes internas de sus extremidades se impactan violentamente hasta que Damián con uno de sus codos derriba a Abraham que al caer de espaldas recuerda que está siendo observado por la niña a la que quiere, sin darse tiempo de caer se reincorpora con un giro algo cómico y contraataca de modo no menos gracioso. Sus golpes no tienen una trayectoria fija y pareciera que son azarosos, incluso se podría interpretar que solo giraba los brazos.
Entre tanto movimiento Damián caza el momento para, con un golpe definitivo mandar al piso de una vez por todas a su oponente. Abraham por su parte espera un tiro exacto de parte del otro, pero Sonia lo veía y no permitiría que siguiera pensando que Damián era más fuerte.
Abraham cambia el sentido de sus golpes justo cuando Damián encuentra el hueco y le pega, ambos con el puño del otro encontrado con el propio como si fueran un espejo se quedan cansados.
Damián aplica las últimas fuerzas y con el golpe empuja a Abraham por el puño, este agotado cae con la vergüenza de ser visto, su rival exhausto intenta recobrar la respiración mientras Abraham se levanta y ve que ya no hay público más que sus compañeros del Karate.

Igual que en los entrenamientos ambos muchachos quedan en suspenso con los puños juntos y sin inmutarse, Damián de nuevo empuja a Abraham pero esta vez utiliza una descarga de energía, Abraham en el piso sonríe y se limpia la sangre de sus labios, sin que el otro de se cuenta, logró darle un golpe con el otro puño en el abdomen, poco tiempo después Damián se duele de esa zona.
-Ese día me di cuenta que no necesito que estén presentes quienes amo, con el recuerdo soy capaz de empujar mi voluntad- Abraham se reincorpora lentamente y luego se pone en guardia-. Es una de nuestras diferencias, lo que me ocurre lo hago trascendente, por eso el cariño que me dan siempre me sigue.
-Ja, eso no es bueno, sabes perfectamente que lo mismo te ocurre con tus fracasos, también los llevas siempre contigo, y lo puedo mostrar- sonriendo malévolamente-. Sonia no te quiso nunca.
Esto despierta en Abraham ese sentido de ira con el que ataca de nuevo, recordando sus lecciones del dojo repara en el golpe de percusión que les enseñaron. Consiste en regresar el golpe más rápido de lo que en un inicio fue al entrar en el oponente, este movimiento repentino genera una onda que daña desde el interior del cuerpo enemigo hacia el exterior, provocando que fuera como dar un golpe desde el interior del enemigo.
Cuando Damián recibe al menso tres de estos impactos rememora el movimiento.
-Con que estás decidido, lo noto porque en verdad tiras a dañarme, siempre eres tan compasivo con tus enemigos, me da gusto que descubres la intención de hacer daño. Ahora podré destruirte sin remordimientos.
Damián ensaya golpes similares contrayéndolos a una velocidad superior a la de entrada, aunque con la velocidad que alcanzan sus movimientos logra generar un vacío en el aire mismo.
-¿Ahora tratarás de hacer lo mismo que yo pero mejor?- Abraham se alista para otra tanda de golpes.
-No trataré, lo haré. Sabes que soy mucho mejor.
Damián con una mano extendida y apuntando a Abraham lanza pequeñas esferas luminosas, su oponente al hacerse para atrás evade el ser tocado, solo ve como se revientan cerca de él y de pronto no ocurre nada, sin embargo un instante después algo atrae a Abraham al punto donde las explosiones.
-¿Qué acabas de hacer?- Abraham consternado por el efecto extraño.
-Se trata de la nueva técnica que me inspiraste a hacer- riendo Damián-. Se trata de mi nuevo ataque implosivo.
En esta ocasión Damián lanza más esferas, algunas explotan e implotan y otras son ordinarias. Abraham las intenta evadir, no obstante las que son alteradas lo atraen a puntos explosivos donde sus daños son peores, a la vez también Damián hace ataque físicos, en medio de un completo caos Abraham apenas puede defenderse. Damián aparece y desaparece conectando golpes efectivos en el rostro, tronco y piernas de Abraham. El muchacho encapuchado eleva su energía con el afán de alejar un poco a su rival, mas no lo logra pues las esferas implosivas capturan y desaparecen estos despliegues de energía.
De pronto las cosas oscurecen y de nuevo Abraham siente helados los pies, una vez más está capturado por la técnica congeladora, de nuevo su adversario se le aparece y desaparece a tal velocidad que pareciera que es atacado por varios de ellos. Ataques variados desde cortes con cristales, pasando por verdaderas golpizas frontales y los látigos llameantes, hasta las ráfagas mixtas recién creadas. El dolor de Abraham es incontenible hasta que hace explotar su fuerza para repeler un poco la situación, la luz se hace y Damián es alejado.

Es el recuerdo de eso que quizá no vuelva a ocurrir lo que a Abraham lo empojó cuando se animó a responder a Sonia.
-Soy un tanto tonto para ser un gran líder, por ello me dedicaré a dejar de serlo- el muchacho con gran convicción le dice a su querida.
-¡Vaya!, de menos has dejado de decir que no tienes idea, ahora dime… ¿a qué te dedicarás entonces?
-Supongo que hay algo con lo que los hombres se hacen menos brutos y más conscientes de las decisiones correctas.
-Sí, se llaman mujeres- ríe un poco-. Es broma, se la respuesta, pero debes encontrarla tú, no te haré resuelto tu camino.

La noche ha caído por completo, Damián ya se comienza a hartar de no haber aniquilado a Abraham en el trascurso del ocaso, por ello piensa darle la estocada definitiva. Se eleva pro el aire y desde arriba le apunta con ambas manos.
-Esta batalla me resulta aburrida, mejor de una vez te desapareceré con todo eso que tú proteges- Damián crea en sus manos la técnica que no pensó utilizar en un combate casual, las nubes sobre él forman un espacio y los truenos resuenan, se forman diversas corrientes de aire que hielan la zona bajo él y varios kilómetros a la redonda se siente en la atmósfera una tensión eléctrica.
Al borde de sus palmas una esfera acuosa deforma la luz que la atraviesa, en el interior distintas flamas se encienden y revolucionan en distintos sentidos hasta formar rayos que deforman la esfera acuosa, algunos rayos la rompen y salen cortando el mismo firmamento, pareciera que en el aire algo puede causarle heridas de las que sangra vapor negro.
-Con esto, podré desaparecer todo lo que sea tocado. Como algún día todo crecía ante el sol como una sola cosa, todo será uno de nuevo. Todo cuanto conoces será parte de lo mismo, y no podrás verlo. Es esta la prueba final, si lo esquivas te tendrás que despedir de tu mundo, si lo recibes, también- Damián deja que se aceleren los rayos dentro de la esfera acuosa.
Abraham se sorprende en cuanto ve que esa cosa no cesa de aumentar su volumen, sin embargo él que puede sentir el poder de ello se percata que tiene un alcance que le era desconocido, ¿En verdad podría haber algo tan endemoniado como para paralizarlo?
-Sabes perfectamente que no intentaré evadirlo, defenderé este mundo porque es el mundo que ella tanto aprecia, lo ama lo suficiente como para procurar que yo sea el mejor líder de la historia y pueda regresarle la belleza que le es propia… ¡Te voy a detener Damián!
-Es cierto, antes que mueras tengo algo que decir- el éxtasis de la noticia fortalece el ataque que prepara-. Esa noche cuando fuiste a verla, esa niña ingenua y de ideas imposibles… Sonia.
-¡No hables de ella así!- Abraham también prepara su ataque réquiem para contrarrestar la amenaza de Damián, es sus palmas se alborota esa luz blanca que anteriormente eliminó los rollos y pudo regresar a la normalidad a Sonia -. ¡Ella a diferencia de ti, me enseñó a tener confianza en eso por lo que lucho!
-¿Ves cómo eres tonto?- Damián dispara una columna luminosa que rodeada de una enredadera de rayos y brillos se dirige a aquel que fue su amigo-. Ella no creía en verdad ni en eso ni en ti, ella se rindió, ¿es eso por lo que luchas, gente que no te acompañará en tu lucha?
-¡Ella no se rendiría jamás, ni ella ni yo!- Abraham también dispara la columna que detendría la explosiva técnica de Damián.
-¡Estúpido, Sonia está muerta!- empujando más su afrenta- ¡la mató su confianza en un Arcángel que resultó que no era a quien amaba!, ¿eso quieres oír?, ¡que ella prefirió morir a estar con quien no amaba!
-¡Mientes!- Abraham enfurecido y llorando aumenta el poder de su réquiem el cual al fin choca con la técnica rival- Ella me pidió a ser el mejor, ¡ella no me pediría algo que no confiaba que alcanzaría!
-¡Ella te engañó, eras su puente para acercarse a mí!, ¿Entiendes?, ¡a mí!- Damián deja de apuntar con las palmas y extiende los brazos a los costados para elevar su energía, la esfera de la que sale el rayo crece enfrente de él y solo es controlada con su poder mental-. ¡Siempre esperanzado en una causa perdida, das lástima!
El impacto es tal que se hunden un poco los pies de Abraham en el piso y fragmentos de este se elevan disolviéndose con la energía del mismo arcángel. Tras oír las palabras de Damián, el réquiem de Abraham oscurece por completo, las espirales que lo rodeaban como resultado de su giro se invierten y el muchacho presenta una cara de completa devastación, con la mirada baja que se levanta solo para apreciar a quien está por vencerle, Abraham enfoca con ese ver triste que desde que conoce a Sonia había desconocido.
-Eso que dices no puede ser cierto- El Arcángel debilitándose rápidamente afloja los brazos, Damián le sonríe acertando sus palabras e incrementando el poder de su impacto-. Eso no puede… ser la verdad.
El réquiem ahora oscuro es fácilmente atravesado por el rayo mortal de Damián, una columna que ha engrosado a cerca de tres metros de diámetro impacta a Abraham ene l pecho, el resto que sale del cuerpo lo captura como si se tratara de un tornado, el traje del Arcángel se rasga fina y violentamente, Abraham se siente caer en una oscuridad inmensa y por vez primera el paladín se siente completamente derrotado.
El rato alcanza el piso cavando un hoyo en el que se va sepultando mientras cae el arcángel caído, sin completa voluntad Abraham se va de espaldas, con los ojos cerrados y un frio mortal. Las lágrimas parecieran flotar antes de desvanecerse en el tubo de energía donde se evaporan estas y la salvación del mundo y su gente.
La diestra de Abraham se blandea un poco señalando arriba y una mano luminosa le agarra.

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