viernes, 17 de septiembre de 2010

Abraham vs Damián, comienza el duelo predestinado.

Episodio 44: Ella te detiene
-Quiero vencer a Dios, él hizo todo cuanto hay en seis días y descansó el séptimo- Damián hace elevarse el polvo cercano a él, su expresión es endemoniada y parece que la negativa de Abraham le causa más que decepción, ira-. Yo haré de este un mundo mejor todos los días, no habrá cabida para gente como tú, que dedica tiempo a descansar.
Abraham agachado se cubre el rostro para evitar algunas piedrecillas que vuelan por el aire, no le agrada para nada lo que está escuchando decir a su amigo.
-Seguramente se le ha subido el poder a la cabeza -Piensa él-. Pero… ¿Yo vencer a Damián?
Desde que iniciaron sus estudios juntos así como sus entrenamientos de karate, Damián siempre destacó sobre su compañero en cada aspecto, incluso cuando ambos no buscaban buenas calificaciones sino demostrar su inteligencia. En lo físico y lo intelectual, en lo superficial y en lo profundo, en cada partida de ajedrez, cada reta de videojuegos, incluso en el ganarse el aprecio de la chica. Solamente en los juegos de azar Abraham lograba la victoria.
-Si hubieras entrenado más en lugar de perder el tiempo con Sonia, ahora seguro tu poder sería mayor que el mío, nunca entendí por qué pasabas tiempo a su lado en lugar de perfeccionarte como un ángel- se relaja aunque no se nota disminución en su fuerza-. La historia cuenta que hubo un ángel hermoso, con cualidades que ninguno otro poseía.
-¡Blasfemo!- Abraham le reclama aun cuando no es creyente de esas cosas, irónico aún más cuando ha visto de frente a seres fantásticos, incluso su naturaleza misma es prueba insuficiente para él cuando se obstina en que todo tiene una explicación racional.
-Un día este ángel se levantó en soberbia y… entonces- Ignorando el reclamo de su amigo-. Quiso presumirles a los hombres su superioridad, dijo que él podría salvarlos de todo mal, quiso ser amado por sus actos y sentirse a ratos un humano y a ratos algo mejor.
Damián hace que debajo de los pies de Abraham crezcan columnas cristalinas que aprisionan pies y manos del paladín, mientras continua con su historia.
-Era un falso, negaba su destino superior y calló en tentaciones de gente común: ¡Una mujer! -Le sonríe-. Un día, alguien que en verdad quería hacer algo por sus iguales vio la oportunidad de liberarlos, no lo dudó y se convirtió en el ser que derrotaría a “La Bestia”.
-¡Damián, el poder te ha enloquecido, estás diciendo sandeces!
-¡Tú eres el sandez!- señalando con un dedo a su amigo-. Tuviste tu oportunidad para salvar al mundo de verdad, y no consentirle sus necedades, y lo dejaste pasar por estar al lado de alguien que jamás te va a querer.
De inmediato Abraham baja la mirada.

-¿Entonces?- Sonia se levanta del pasto y ofrece su mano a Abraham que la ve desde abajo-. Te animo a que encuentres el sentido para que alcances ese sueño.
-Quizá deba dedicarme primero a ver qué necesita la gente para podérselo dar.
-Y vuelve la mula al trigo, tú lo que quieres es pelear ¿verdad?
-Si es por la justicia.
-Y supongo es justo que todos tengan lo que quieren.
-Si lo merecen.
-Eso es falso, todos merecen morir, ¿los matarás?
-Todos moriremos después de algún tiempo, quizá lo justo sería dejar las cosas como están.
-Entonces deja que se sigan matando.
-Mmm, eso es radical, creo que tengo que pensar en qué es lo justo.
-Lo justo sería que fuéramos a clase, ya es hora – le vuelve a extender la mano.
-Es cierto- le acepta la ayuda y se levanta, ya cuando la ve de frente se humedece los labios-. Creo que eres muy bonita.

El terreno quedó plano, más de la mitad de la preparatoria está destruida y Damián sigue enojado, Abraham deprimido cuelga en su postura atrapada por el hielo oscuro.
-Sonia si me quería, ella sabía querer a su modo- Dice el muchacho al borde de las lágrimas.
-No te quería como tú quieres, decídete, si las cosas están bien como están, ¿Por qué te quejas tanto?, luego vienes llorando porque te dejó… ¡Ya déjala ir!- Damián sigue enojándose.
-No entiendes lo que es querer a alguien, si quieres que haga lo que busca, es solo que duele su ausencia.
-A ver qué te duele más.
Damián inmediatamente propina una serie de golpes a Abraham que sin poder defenderse le rebota la cabeza como una pera de box. Damián lo mira y ve que no ha cambiado su semblante derrotista, Abraham deja caer la primera lágrima.
-No pude lograr que se quedara a mi lado, tampoco pude salvarte, debo ser el peor amigo del mundo, seguramente fue eso lo que la alejó más.
Esto enoja más a Damián y prosigue con golpearlo más, el tronco de Abraham se blande hacia atrás y colgando cada vez recibe más daño. Así hasta que Damián termina por reventar las bases cristalizadas y en el último golpe hace que Abraham se eleve y caiga a una considerable distancia.
-Te tengo que matar ahora, eres un inútil y no eres rival para mí, pero no puedo dejarte vivo, porque en un momento dado querrás detenerme y ya en camino no perderé el tiempo con un llorón como tú, mejor te enviaré con ella.
-¿A qué te refieres?- Abraham ignora por completo lo que ocurrió con Sonia después de su visita en el hospital.
-Ja, es cierto, quedamos que nadie te diría- Le apunta y forma una esfera luminosa-. Está bien esta es tu última oportunidad para cambiar de opinión… Te propones cambiar al mundo a mi lado, o serás destruido aquí ahora mismo.
La esfera de Damián crece amenazadoramente y Abraham se reincorpora con un veloz movimiento. Dejando a un lado si se siente lastimado, o cansado tras pelear con Arturo, el paladín con una certera zancada se aproxima a la esfera de energía creciente, entonces… Acierta un golpe que pareciera cuartearla, Damián que tiene una percepción cronológica distinta ve el acto en cámara lenta, más no lo suficiente para esquivar el impacto.
Como si los límites del ataque del autoproclamado salvador fueran de cristal, la esfera se revienta y entre ella pasa el puño de Abraham como saeta. Es entonces que Damián logra esquivar por casi nada la agresión que iba al rostro, es consolador para él saber que no recibió de lleno el golpe, sobre todo después de salir expulsado por una explosión en el punto en el que sería el impacto.
Tras rodar por poco lapso su ego es sumamente ofendido,- ¿Cómo pudo la marioneta de Sonia obligarlo a esquivar?-, o peor aún, mayor claridad no hubo en la respuesta de Abraham ante su oferta. Ahora confirma que está solo en la empresa, y tendrá que eliminarlo.
-Siempre has sido un tonto que no sabe cuál es el camino correcto- Damián se levanta con soberbia-. Todo el ejército completo de Mateo no solo no podía hacerme vacilar, sino que incluso no necesitaba prestarle atención a ningún elemento, quizá solo la chica me llamaba la atención.
Abraham con el puño aún levantado y en la posición última de su embestida tiembla, es la repercusión de uno de los golpes más fuertes que puede dar, sudor frio y un calambre en el brazo le hacen pensar que algo fuera de lo cotidiano ocurre, aunque no es cotidiano que tire un golpe tan decidido, en definitiva algo le pasa.
-¿Será que el romper la esfera luminosa requirió un esfuerzo extra?- es la duda al ver que no fue tan estruendoso su resultado.
-Te veo y no lo creo, ¿fue muy fuerte para ti el intentar golpearme?, si es así lo que sigue está fuera de tus límites- Damián presume su entereza.
-¡No te daré el gusto de continuar con tu empeño!, pase lo que pase te detendré.
Así inicia la serie de ataques y contraataques, en un principio son golpes cuerpo a cuerpo, Abraham intenta y cada vez es esquivado o detenido. Damián se ve sereno y sonriente por cada vez que evita a su amigo.
-Te conozco, es más, esos movimientos tuyos, yo te los enseñé.
-Mi poder no radica en lo que según tu me hace un superhombre- Abraham se crea un par de imágenes que sujetándolo de los antebrazos lo apoyan para acertar una patada en el pecho de su amigo, sin embargo este captura los pies con ambas manos, al sentirse aprisionado sus imágenes lo giran violentamente y desaparecen, el giro veloz hace que Damián también gire en el aire cayendo con una pose defensiva-. También radica en dar sorpresas.
Ambos se enfrentan y con vueltas de carro pelean en encuentros horizontales, en distintos intentos uno hace pro barrer al otro y este lo intenta acertar con una patada, de pronto parece que se leen los movimientos y consideran que el desempate se dará por la velocidad de las ejecuciones.
-Estos dos años me has vencido siempre, y nunca me he rendido para intentarlo de nuevo- Abraham intenta con ambos puños atinarle al pecho.
-Esta vez es distinto, al terminar contigo nunca más te levantarás- Damián logra capturar los puños.
Ejerciendo una fuerza para torcerle las muñecas, Damián doblega a Abraham que al apoyar una rodilla en el piso se hace blanco directo de un par de patadas, una da en su costado y la otra ascendente le hace dar un salto de espaldas.
-No superabas la fuerza de aquel toro que te buscó en el partido, esa fortaleza es mayor ahora que tengo las de los siete sellos combinados- ríe un poco para después al golpear el piso con su pie derecho y congelar una pista que se extiende debajo de Abraham-. No podrás dañarme de ningún modo.
Abraham resbala al intentar reincorporarse, Damián se mofa y ejerce más fuerza sobre el piso. En ese momento para Abraham todo oscurece, no distingue en lo absoluto por uno segundos, apenas ve un destello y Damián aparece y desaparece en varios puntos, cuando las imágenes cesan De cada uno de esos lugares unas ráfagas de cristales negros le hieren muy rápido, hacen incluso que el Arcángel de giros en su eje para caer de nuevo, apenas y sentado intenta apoyarse cuando un círculo brilla a su alrededor. Con una expresión de miedo el héroe se lleva las manos al rostro, el círculo aumenta su fulgor y los látigos llameantes reaparecen como un tornado que lo coloca en su centro. Las cosas se aclaran y Abraham cae de rodillas boca abajo.
-¿En serio eres tan débil?- Damián se lleva glorioso las manos a la cintura-. Con solo mover un poco los dedos te he vencido, siempre me decepcionas.
Abraham tiñe de escarlata el piso.

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