miércoles, 29 de septiembre de 2010

El Arcángel no pelea solo más.

Episodio 47: La verdad
El Arcángel se desploma y pareciera que su cuerpo se erosiona para después desvanecerse, si no fuera porque se las lágrimas se le evaporan del rostro, ya tendría las mejillas empapadas. Entre el veneno melancólico que además de reducir sus fuerzas físicas reduce su espíritu, entre las palabras de Damián y entre que en los último meses solo ha extrañado a su querida sin salir a buscarla, Abraham está siendo derrotado.
Es sujetado por una persona cubierta de brillo, esta se aferra a él primero con una mano, cuando siente su peso aumentado decide sujetarlo con ambas. La caída en la nada se suaviza y de pronto deja de ser arrojado para ser colocado en el piso, la persona le aísla del corrosivo ataque de Damián cubriéndolo con una burbuja, ella fuera de esta de pronto es rasgada por el rayo destructor pero en el interior Abraham no sufre más. Así lo abrasa dejando como separación la cubierta que lo protege, mira su tristeza y por fuera de la burbuja le acaricia a la altura del rostro, ella no pone atención al daño que sufre al quedar expuesta fuera de la protección, y no le importa, lo importante era salvar a Abraham.
-Despierta, sé que aún no te ha derrotado- Sonia le habla dulcemente al oído al joven que protege.
Así, bañada en un fulgor claro y con apariencia tranquila Sonia se hace presente como si se tratara de un espíritu guardián.
-Anda Abraham, aún te necesitan las personas… no te levantes para salvarlos si no quieres, pero ellos te necesitan, te necesitan porque te quieren- La chica le habla de muy cerca y entristece un poco-. Abraham, tú sabes la verdad, siempre la supiste, siempre supiste que yo amé a otro. Y… Seguiste a mi lado, sabes que la gente jamás te reconocerá si sigues tus ideales, lo mismo pasó cuando eras niño y no te querían por ser diferente, y aún así los sigues cuidando.
Sonia lo abrasa y aprieta, Abraham siente el calor sin embargo aún no puede responder.
Siempre sonreías al caminar, saludando a todos los que te llamaban, te sentabas a vigilar el orden en ese silencio en el que te tuviste que esconder, pasabas esas noches procurando que otros tuviéramos un día más. Siempre te entregaste a otros, siempre te me entregaste; contento, triste, enojado. Solo eras tú, supiste darlo todo con pros y contras, y así yo también te quise- hablándole al oído insistiendo en que la escuche-. Me inspirabas, en serio, aun cuando no eras el Arcángel te admiraba porque hablabas sinceramente, porque mostraste que sabías querer, porque tú compartiste todo. Gracias Abraham, ni en diez años podré decirte cuanto me gustó estar contigo.
Sonia muestra algunas lágrimas y sin limpiarlas besa sobre la protección a Abraham cerca de la boca.
Sé que no es un beso como el que quisiste, en verdad, lamento no poder haber sido una novia para ti, no sé qué le veo a ese tipo, en fin, no sé, solo espero que me creas que siempre estarás en mi corazón, y que siempre serás el mejor.
Nunca podrá Abraham explicar si fue su profundo deseo de saberse querido lo que le causó una alucinación trayéndole una vez más la posibilidad de encontrarse con su amada, o si en verdad hubo una manifestación paranormal, lo que sí se sabe es que aunque breve, esta fue muy oportuna.
Su cuerpo pierde la protección y es cubierto de nuevo por el ataque de su amigo, como una inmensa punta de taladro esta agranda el cráter donde se hacía la víctima, Damián intensifica su fuerza haciendo retumbar todo lo no tan cercanos. De pronto y de modo ascendente se abulta la columna formada con el ataque y se nota que algo asciende por dentro de ella, en el recorrido se ven rupturas que esta anormalidad va dejando y como si hubiera una fuga de energía, pequeños rayos salen dispersos, la presión de estos aumentan y a Damián le evitan poderlo controlar, así sin más remedio termina por estallar el rayo en su propio eje. Como un globo que se esfuma tras explotar este ataque también se disuelve dejando un rastro de la forma que tenía y casi al llegar a las manos de su creador ese rastro es arañado por el gancho que tira un Abraham que logró cruzar en sentido contrario la columna con un salto.
El golpe no es tan fuerte y apenas toca las manos de su blanco, Abraham sonriendo y completamente maltrecho muestra rasgos contradictorios y complementarios. Sus párpados livianos caen y median la mirada que aunque exhausta, revela la voluntad de seguir en la batalla.
Damián enfurece al ver que no aniquiló a su presa y eleva su campo de energía para expulsar al Arcángel, en un instante se forma la ya conocida barrera luminosa que rodea al muchacho, Abraham que tiene un mínimo contacto y está por caer abre su puño para formar una pequeña esfera de energía, cuando esta es tocada por la barrera de Damián en lugar de empujarla es absorbida, esto no ocurre con Abraham que de inmediato es repelido y se estrella en el piso cerca del hoyo formado en el movimiento anterior.
La pequeña bomba que Abraham logró dentro del campo de su compañero estalla y el mismo campo no deja salir la explosión, de noche esa esfera que rodea a Damián se prende como si fuera un sol blanco que hace el día de nuevo, y del mismo modo que un sol se eclipsa y desaparece.
Y así, flotando en el aire con heridas el antihéroe aumenta si furia, sin cambiar el gesto de enojo se vuelve a curar y se proyecta contra Abraham rápidamente.
El joven lo recibe como en los mejores momentos, ellos nunca se han recibido con brazos abiertos y en cambio varias veces ha sido con golpes.
-Siempre serás un perdedor, no te aferres a esta batalla que tienes perdida- Damián ve al contrario como si fuera en cámara lenta, y se anticipa a los movimientos, aunque no resulta ser lo suficiente-. Siempre tendrás miedo de perder más aunque no te quede nada, no eres valiente, eres un niño asustado.
-Te equivocas, quizá es muy poderoso el ataque de un hombre que no teme a morir ni tiene nada que perder- se torna más decidida su forma de encarar a su amigo, aunque ahora los dos son superhombres, sus movimientos son los de siempre-. Y no lo pienso igualar, yo voy a superar eso.
Abraham logra esquivar unas esferas implosivas y Damián bloquea a su vez dos patadas que parecían ser efectivas.
-¿Qué te pasa, es ese el límite de un dios?- Abraham comienza a provocar a su oponente-. Tuviste que combinar las técnicas de los otros rollos y copiarme mi golpe de percusión, no eres nada creativo, no eres el genio de las artes marciales que decías.
-¡Calla!- Logra acertar en el pecho de Abraham arrojándolo muy lejos-. Soy mucho mejor que tú, y me prefirió tu chava, y lo sabes.
Abraham con el pecho casi destrozado se levanta fingiendo que no siente dolor, por el contrario, se sacude la ropa que ya de por si se compone e harapos.
-Seguro te estás cansando porque hace rato golpeabas más fuerte.
Damián no soporta oír eso y prepara entre manos una gran descarga de rayos, no se tratan de otra cosa que su ira materializada, los rayos crecen sin dirección fija y en el centro se concentra una pequeña esfera oscura.
-Ahora aprenderás- Damián está por lanzar una verdadera carta final.
-Genial, logré desconcentrarle- Abraham sabe ahora sobre los alcances de su oponente e intuye que él se adelanta a su movimientos, por ello era necesario distraerlo, del mismo modo sabe que ahora la siguiente técnica resultará más poderosa que todas las usadas, después de esta reflexión genera sus imágenes y se lanza contra él, al unísono se escuchan sus palabras-. ¡Yo te enseñaré a ti!
Los rayos que danzan rodeando la técnica oscura en sus alargues y movimientos eliminan barriendo a las imágenes falsas, otras esquivan sin llegar a estar completamente cerca de Damián.
-Como dije, un perdedor, puedo ver cuáles son tus creaciones, no me vengas con eso- se queda sosteniendo con la mano izquierda su técnica y con la derecha guía los rayos que sin virar se dirigen exactos al Abraham que corría escondido por sus sombras, logra atravesar la parte superior del hombro derecho, su costado izquierdo y la mano izquierda por el centro deteniéndolo.
Abraham grita fuertemente del dolor y Damián empuja con la mano izquierda la esfera oscura que se guía con los rayos que atraparan a Abraham. En ese instante el chico aprisionado clava una mirada profunda en Damián y discretamente el regala una sorpresa, debajo del piso donde está de pie Damián, se iluminan trozos de los que salen ráfagas de réquiem que logró dirigir de modo subterráneo mientras usaba las ilusiones como distracción, esto interrumpe el castigo que Damián planeaba ocupar y se pierde entre la sorpresa de su amigo.
De nuevo las sombras se contrastan por el brillo que las forma, Abraham nota un fenómeno extraño y es porque siete luces menores parpadean en el pecho de Damián, es cuando lo entiende.
-Ese brillo es como el de Sonia cuando se liberó del rollo con el réquiem, seguramente se ha debilitado su conexión con Damián pro que al fin le acerté y él no está concentrado, seguramente no está del todo sincronizado su poder con él.
Abraham no duda ni un poco más y con la mano sana apunta un réquiem más al pecho contrario le llama la atención del brillo morado y es al que apunta. La saeta luminosa corta el aire y acierta, atravesando hasta la espalda de Damián. Una pequeña piedra amatista sale disparada y Damián comienza a perder la forma de su transformación actual, su aspecto e increíbles poderes funcionaban de modo exagerado por que poseía los siete sellos de perfección como un único poder, ahora que se ha separado el quinto sello se volverá inestable su energía.
Abraham se libera y corre para ganarle a Damián la carrera por el quinto sello, cuando pasa a su lado Damián hace un intento por voltear y seguirlo, al verse superado intenta de nuevo lanzar la esfera oscura que anteriormente fue frustrada, y en esta ocasión no logra formarla, empero uno de los rayos que al guían sale tras Abraham, este cuando alcanza la piedra la toma y al voltear ve cercana a su cara este rayo que ya ah experimentado, intenta ladearse pero ya es tarde.
Damián derriba a Abraham sin hacerle soltar la piedra, la luz oscura alcanzó a rosar el lado izquierdo de la cara del Arcángel, esa mascara que incluso un día defendió su mejor amigo ahora está rota del lado derecho y su ojo no luce nada sano, aún así Abraham se aferra a la piedra que un día poseyera Sonia, la admira y en ella se puede reflejar, siente humedecer rápido parte del cuerpo y se marea, está perdiendo sangre más rápido que en otras veces, además ha perdido la visión de su ojo diestro.
Abraham ve reincorporarse a Damián quien ha perdido su mirada especial y la capacidad de regenerarse.
-Si hay algo más peligroso que alguien que no teme a morir- Abraham aprieta la pequeña piedra que se baña en rojo-. Es más fuerte un hombre que aunque sepa que morirá, conserva la ilusión de vivir.
El aire se lleva poco a poco el polvo de la pelea y los dos chicos dañados en extremo intercambian motivos para ser odiado por el otro.
Damián ha sido herido en el orgullo por volver a la imperfección, y Abraham ha contrarrestado el veneno de Accuma gracias a la visión de Sonia, ahora ha vuelto a creer en sus motivos y no piensa rendirse.

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