miércoles, 28 de julio de 2010

Segunda entrega de la serie de comentarios a la Tecnología.

Si dan a esa mujer una cuchara larga, la meterá en el plato de un demonio.
Geoffrey Chaucer
Los cuentos de Canterbury
El cuento del mercader
Siempre ha sido bien sabido que lo que trae desgracia al hombre es el conocimiento sobre esta posición. Pareciera que en la ignorancia siempre se es más feliz, pero ahora pareciera que la vida solo es vida cuando se cubren las necesidades ajenas. Cuando se puede tener una buena capacidad de adquisición más que de aprehensión.
Como ya he tratado, la búsqueda que hace la tecnología fuera de la persona misma orilla a este tipo de confrontaciones, la desgracia tecnológica radica en no poder cumplir con la exigencia de la competencia, lamentablemente esta desgracia es transmitida a los usuarios a través del uso continuo de la tecnología no como herramienta si no como finalidad. Pero esto no es propiamente causado por la innovación en las técnicas, pues los productos están en una constante cadena de desarrollo, donde la creación de una nueva capacidad potencializa a muchas otras funciones hoy entendidas como… Aplicaciones.
Y no es si no centralizar las funciones en una sola corriente para después presentar lo antes existente como novedad, tal ejemplo es el modo en que los teléfonos han dejado de servir para hablar y hoy son una navaja suiza para la selva de asfalto. También es propio de consolas de videojuegos el convertirse en una tienda en línea en la que posiblemente podrás jugar a que bateas exactamente como podrías hacerlo sin una de esas consolas, es decir moviendo los brazos. O qué decir de los satélites que orbitan la tierra con el fin de que puedas ver la azotea de tu casa.
Y no es que esa haya sido la idea original de los I-Phone, o de Google earth, mucho menos un Nintendo Wii. Unos tienen una finalidad de facilitar las cosas ya sea en el campo de la investigación, la comunicación o la diversión, aunque al final todas cayeron en un vicio común, vieron que podían explotarse con nuevas variantes.
Un teléfono servía para hablar, no obstante al encontrar modos de almacenamiento portátiles se encaprichó y optó por rellenar esos espacios que resultan enormes, aunque ahora se presentó una nueva problemática satisfactoria en torno a los contenidos para los teléfonos: Se creó un mercado ¡exclusivo para el celular! Uno que rebasaba al anterior en el que podías encontrar cargadores o fundas, este nuevo campo está decidido a lograr la personalización perfecta de un teléfono no por como se ve, si no por lo que lleva dentro, como dije anteriormente… Hacen pasar esta idea como nueva siendo que las personas en un inicio eran distintas por lo que tenían dentro de sus personalidades y no por como lucían.
La identidad es un producto de novedad que se antepone a la idea anterior de “Moda”, ahora la moda es ser distinto, y el ser mejor depende de la capacidad de hacer, si tus pertenecías pueden hacer más cosas, tu identidad será mejor. Potencia es la virtud más valorada.

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