jueves, 29 de abril de 2010

Feliz día dle niño y la niña

Episodio 31: El sentimental
Habían pasado ya varios años desde que Don Pedro valientemente se había disfrazado del Arcángel para suplirlo en una lucha por motivo de la feria del pueblo. En esas épocas los medios de comunicación no eran tan rápidos como ahora, era sencillo que los testigos narraran su percepción y la maquillaran antes que el rumor y las crónicas se hicieran trascendentes, no obstante el mismo tiempo deformaría la leyenda.
Se hablará aun de esa batalla como una verdadera vivencia del milagro, un Arcángel casi sometido remontó para dar gusto a los seguidores y terminar la lucha con su llave favorita, aunque la máscara doblega a la expresiva cara de triunfo de Pedro, con sus movimientos joviales logró connotar el gusto de realizar esas llaves. Como si se tratase de una ocasión única.
Es historia en su ramo de oculta pasó de la mano de sus actores a sus jóvenes pupilos los, cuales a la vez hicieron de su historia de suplantaciones otra historia secreta que maravilla a cada persona que fue presente en el acto. Al menos los diarios publicaron notas que entusiasman hoy en día, aún cuando un mes casi lo ha rezagado.

Los exámenes en la prepa han concluido; Damián, Enrique y muchos más ahora han pasado a su último año de prepa, y también realizan la elección de áreas para sus estudios posteriores.
El primer chico elegirá el área de ciencias de la salud, su objetivo es convertirse en un gran médico famoso. Mientras el segundo tomará conjunto a Abraham el camino de las leyes y Arturo continua indeciso. Al menos esto es lo que se planea, pero Abraham no aprobó sus materias y está en el dilema que esto conlleva.
Por motivos de discreción ah decidido no alarmar a todos confiando que en los exámenes extraordinarios podrá reponerse, mientras se enclaustra para estudiar solo se despega de los libros para atender alertas con su nuevo atuendo del Arcángel. Mientras Damián y Arturo no descuidan su entrenamiento en el Dojo. En él ambos amigos se enfrascan en un combate más movido que de costumbre. En un último movimiento Damián ágilmente gira en el aire para ganar la espalda a su compañero, aunque este movimiento espectacular no es eficiente pues Arturo logra patear de espaldas atinando en el punto exacto.
-Te sentiste confiado, ¿verdad?- Arturo sin vacilar se burla de su amigo derribado, acercándose para levantarlo le habla más quedo -. No soy como los criminales que buscas por la noche.
Damián desde que estuvo a punto de vencer al luchador del mes pasado ha tomado como pasatiempo el salir encapuchado por las noches, le agradó el diseño de la máscara que cambió a Abraham y opta por utilizarla para protegen su identidad. A diferencia de su amigo él no interviene en situaciones de complejidad suprema, se dedica a pequeños salvamientos dentro de sus capacidades, sin embargo para cualquiera resultaría una actividad complicada.
-Ese movimiento no solías hacerlo, ahora veo que has practicado en secreto- Damián acepta la ayuda al levantarse observando una sospechosa mejora repentina en su sparring.
-Algo así- Arturo contesta mientras el Sensei observa este acto inusual.

Damián después de cambiarse espera a su maestro con quien a solas suelen platicar de temas especiales, desde que él comenzó a destacar el Sensei Leonel le ha tomado confianza para los temas más elevados, durante una charla Damián escucha las narraciones sobre brujos y sectas que su maestro narra con fluidez.
-¿Se imagina si entre nosotros se escondiera una cofradía?- El joven divaga al respecto.
-Claro que lo está, en ocasiones sus grados de hermetismo hacen que sus integrantes ni siquiera sepan en que están involucrados.
-¿Quiere decir que los miembros creen hacer su trabajo mientras trabajan para otro fin?
-Absolutamente, los miembros de menor grado o iniciación pasan por varios controles antes de saber la verdad.
-¿Usted ha visto alguna vez a una logia secreta actuar?
-Una vez que tienes conocimiento sobre ello, es imposible no ver que cada evento es parte de un plan de otros sentidos, cada cosa que cambia genera información, esa información no es dada a conocer a todos, cuando un secreto nace… Con ello una sociedad secreta.
-¿Como cuando una ley se aprueba?- Damián elabora su conclusión.
-Podría ser, y aunque cada reforma está destinada para favorecer condiciones futuras, me refería a que cada sociedad busca esconder esos cambios.
-Ahora si no le entiendo.
-Una logia busca pasar por inadvertida, por ello silencia a quienes se adentran más de lo que deberían, por el bien de la comunidad no se puede hablar ni preguntar de más- el profesor se percata del silencio que Damián hace ante esta declaración- . Pero este no es el caso.
Ambos comienzan a reír y continúan su charla.

En un camión que se acerca a la ciudad un joven e grane estatura revisa un sobre sellado en el que están sus instrucciones a seguir, él se siente emocionado por haber sido asignado a la siguiente misión, aunque sobre todo le emociona que se volverá a enrolar con gente de su edad, una sonrisa maquiavélica se manifiesta en su cara.

Por la noche Abraham se ha aburrido de patrullar la ciudad saltando de edificio en edificio, y se detiene para comer algo, después de terminar un hot dog en la plaza de la Alameda Central comienza a caminar tranquilamente con dirección al Zócalo capitalino, aunque ya ha podido aceptar las últimas pérdidas, no logra asimilarlas del todo. En su cartera conserva una tarjeta con la petición de Sonia con respecto a ser el mejor. Tras una cuadras llega a la plaza central, en ella admira diversos danzantes y otros artistas urbanos. Pensando en nada decide levantar la mirada. Es como si un viejo sentimiento le indicara que debía voltear y observar el cielo, ese sentimiento le indica que en un punto cercano se encuentra un ser conocido. Abraham enfoca su mirar cerca de la cumbre de la cual se ondea majestuosamente la bandera nacional, ahí flotando a corta distancia se encuentra la niña que viese aquella noche en que rescataría a Sonia de una jauría de nahuales.
Bell sonriente esperaba el momento para mostrarle su júbilo al Arcángel, aquel gozo de poderlo encontrar una vez más para continuar con su juego y cacería.
La niña percibe la sensación de miedo en su presa, claro está que Abraham la hacía muerta, después de la desaparición en esa velada nunca más imaginó que ella lo seguiría y menos que esa noche tendría que continuar con el duelo.
-Un, dos, tres por el Arcángel que se esconde en esa mirada- juguetonamente Bell comienza su vuelo delicioso mientras del brillo de su mano surgen bolas de un fuego morado que llueven en la explanada del Zócalo.
Abraham evade ágilmente los impactos y la gente se corretea para escapar, entre la confusión Abraham activa su traje el cuál en un instante lo convierte en el Arcángel.
-No puede ser- asustado-. Esa bruja había desaparecido.
Sobre la roca que cubre el piso de la explanada se desliza el Arcángel evadiendo los ataques, así hasta que logra sujetarse del asta bandera para escalarlo, Bell desciende para colocarse al nivel y espalda de su querido, Abraham dando giros sobre el mástil continua esquivando los rayos de la pequeña y ascendiendo con un escalar como si gormara una espiral, así se ve iluminada la bandera por el fulgor de los impactos que no son destructivos, estos solo la van coloreando de morado y hacen enardecer en ese tono. Así el Arcángel logra llegar al a cima tras batallar con las ondulaciones del manto que en más de una ocasión lo golpearon haciéndolo vacilar al borde de una caída. En la punta Abraham se encara con Bell y da un salto providencial para intentar golpearla, Bell con un pequeño retroceso evade el alcance de su enemigo, tras un giro de muñeca el piso justo bajo ellos se cuartea y cada grieta comienza a desprender rocas ardientes que vuelan hasta golpear a Abraham desde abajo. Como si se tratase de una lluvia al revés Abraham se baña por los golpes que le evitan caer, tras un último que atina en el mentón Abraham se desvanece cayendo en picada hasta chocar con el maltrecho piso carcomido.
Bell como si le enviara un beso lanza un rayo desde sus labios para devastar al chico momentos antes de chocar con el piso.
-Anda, levántate, apenas estamos comenzando- Bell anima a su adversario mientras desciende para toparlo al ras de piso.
Abraham se reincorpora y apenas de rodillas levanta la mirada para apreciar a la pequeña que flota justo frete a él, la ve sonreír y de inmediato lo intenta abrazar. Él la recibe con un golpe que falla, continua intentando interceptarla, pero le resulta muy escurridiza.
Pareciera que bailaran, y sobre todo se nota que siguen el ritmo de la niña, ella puede desaparecer envuelta de pequeños humos que la transportan a espaldas del héroe haciéndolo girar como si se tratase de un paso nuevo de un baile moderno.
Desesperado Abraham se concentra, extiende los brazos y deja expulsar una explosión de energía que logra alejar a la pequeña por un momento, en ese vacilar por parte de Bell para cubrirse genera el momento adecuado para que la tome por el cuello y la arrastren por el suelo, como un rayo Abraham corre rozando la espalda de Bell en las rocas elevando polvo.
Después de algunos metros la levanta y tras chocar las miradas, arroja un ataque explosivo desapareciendo la silueta de la pequeña en el brillo del réquiem.
Bell cae rodando y maltrecha se limpia la sangre de su boca.
-¿En verdad me odias? Nunca me habían golpeado tan fuerte, debes cuidar el cómo tratas a las chicas, por eso perdiste a tu amada.
Esas palabras enfurecen a Abraham el cuál se arroja desmedidamente sobre la infante, ella con sus manos brillando señala un punto, él no se percata que en un instante algo tras él emerge para seguirle.
Bell usó una técnica de animación, en esa zona hay un templo subterráneo y se logró percatar de la presencia de las energías dormidas, más como si se tratase de una trampa logra darle vida a una vieja escultura tallada en piedra.
-¿Crees que soy un monstruo?, un dios también se puede ver monstruoso-la pequeña se burla al no ser alcanzada por el paladín.
Abraham se percata de aquello que surge del piso para seguirle volando. Una enorme serpiente emplumada tallada y adornada con rocas preciosas le ruge como dragón que abre cerca sus fauces.
-¿Te gustan mis juguetes? Es todo una tradición.
Ningún testigo daba crédito, era Quetzalcóatl que en su monstruosa expresión perseguía al Arcángel y estaba por devorarlo.

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