miércoles, 31 de marzo de 2010

Ahora Serán más de uno los enmascarados que luchan por la justicia en la Ciudad de México.

Episodio 30: Recuerdo y significado
En las películas de antaño, el Arcángel tenía a su antagonista, otro gran luchador que también tenía sus propias cintas, el grandioso Demonio Oscuro que era el único considerado para algún día quitarle la máscara al plateado. El Demonio Oscuro contaba con numerosa afición, tan emblemático como su competencia, era retador de las fuerzas del mal por igual.
Son pocas las cintas en las que compartieron carteles él y el otro héroe, pero en las arenas ambos llenaban las plazas. No había duda, era el rival por antonomasia, su digno oponente.

Años han pasado desde las épocas de los héroes enmascarados, ahora el mismo heredero de la leyenda tiene que aferrarse a no dejar ir su legado. Damián lo tiene al borde de la rendición y por ello es atacado por los oficiales comandados por el Capitán Mijares, no obstante esta vez es su turno de ser salvado, así perderá la leve ventaja que tiene sobre su amigo y los cartones se emparejan.
El Demonio Oscuro se presenta en la arena, con un extraño poder logró detener las balas de los oficiales, bajo esa máscara está Abraham que ya no alcanzó con los vendedores a comprar una máscara de su luchador predilecto y recurrió a proteger su identidad con la del rival acérrimo. Damián afloja al castigo sobre el plateado que se ve en desventaja y le gira al resultado, Abraham al percatarse de ello se concentra para lanzar un rayo poderoso contra su ídolo haciéndolo volar hasta que este se impacte con las cuerdas. El réferi que al ver la intervención no puede más que hacer lo que su deber indica corre hacia el enmascarado para levantar le la mano como símbolo de su victoria. De acuerdo al reglamento, cuando un tercero interviene en la lucha a favor de una de las partes, esa es descalificada, cuando el Demonio Oscuro impactó directamente al Arcángel legítimo, provocó la descalificación de su compañero. Quizá las balas hubieran sido motivo para descalificar al plateado, empero, la decisión válida es la que tome el réferi. Con esto Damián se siente molesto y su ego solo se silencia un tanto por los gritos de una enardecida afición que consta la victoria final de su ídolo.
La gente deja las butacas para correr a vitorear a el que logró defender el nombre de su familia y a la vez quedó lastimado por un ataque del extraño enmascarado de Oscuro. Esa misma multitud en movimiento es la que evita que los agentes puedan apuntar sus armas para marcar al Arcángel perdedor.
Damián no puede si quiera reclamar a su amigo cuando este ya prepara su técnica de escape logrando evadir tanto multitud como disparos.
En el Ring el ganador se levanta notando que cualquier malestar ha desaparecido, es ahora cuando entiende que ese extraño rayo no era una ataque formal, si no una técnica para curarlo, la ola de gente que lo levanta en hombros y los numerosos micrófonos solo lo confunden, y por algún tiempo no puede siquiera comentar aquello alusivo a su actuación.

El operativo se desplegó tras el encuentro, ha cubierto calles aledañas y los policías buscan en cada íntimo rincón una seña de su presa, Mijares continua sin creer lo cerca que estuvo de atrapar al Arcángel, eso hubiera sido su ascenso inmediato a la élite policiaca, no obstante su rival fue por mucho más sorprendente de lo que esperaba. Él claro ignorante sobre la finalidad de su misión, esta noche llegará a casa y pensará que solo fue un tropiezo, en cambio sus superiores lo creerán el hombre más afortunado del mundo, el primer rival profesional del Arcángel, que regresa con vida tras encararlo.

En la celda de extrema seguridad y confort del reclusorio aquel que un día ardió por las llamas misteriosas, en su cómodo asiento el verdadero líder de uno de los cárteles más grandes del tráfico de drogas en México. Ese que fue un día rescatado por el Arcángel, recibe la información con el resultado de la lucha. Tenuemente sonríe y se despreocupa por mover sus influencias para liberarlo en caso que la policía lo atrapase.
-Vaya que eres valiente, mira que meterse a pelear al parejo con alguien que es menos fuerte que tú, no ha de ser sencillo- se levanta y pasea un momento en la celda-. ¿También puedes tener la fuerza de un hombre normal?, quizá tengas los intereses de un hombre normal.

La ciudad ya duerme en su mayoría, gracias a los medios ya todos saben sobre el resultado de la lucha, las primeras planas para los periódicos del día siguiente se comienzan a imprimir con las fotos de un luchador sometiendo al enmascarado supuestamente maligno. Será mañana el tema del que todos hablarán, “el bien que triunfa sobre el mal”, un tema al que la mayoría no está acostumbrado. Aunque lo verdaderamente sorprendente es la declaración del Hijo del Arcángel. – No estoy seguro si pasará en las noticias esta como la lucha del siglo, ni siquiera pude ganarle, en realidad perdió por descalificación. Quizá si la policía no hubiera intervenido, hubiera podido darle la vuelta por mí mismo. Pero aunque legalmente el nombre e imagen del personaje son míos, y en el ring pude reafirmarlo, reconozco que pudo hacerme trizas en cualquier instante, y no lo hizo, tuvo la humildad de luchar a mi nivel, al tú por tú. Eso es un acto de caballerosidad que me hace dudar si en verdad él es un mal tipo, y aunque no quiero que siga usando la máscara de mi padre, me será inevitable seguirlo llamando el Arcángel, al menos yo le seguiré diciendo así-. Inconsistentes palabras con la primera propuesta que da el Hijo del Arcángel en medio de una confusa y sorpresiva rueda de prensa. Nadie entiende el fortuito cambio de opinión como Abraham. El Hijo del Arcángel tiene aún en su memoria la narración aquella del chico aquel que cuando su padre no pudo presentarse en una arena, subió al escenario para que no quedara desilusionada la gente. También le explicó que el Arcángel era un héroe que podía ser cualquiera, palabras que le explicó aún cuando de niño ignoraba esa identidad. Solo él y Abraham son los únicos reflexivos sobre esa narración, al heredero del luchador se la contó el mismo enmascarado en su infancia, mientras que Abraham la escuchó de un anciano el día que decidió portar esa máscara para defender al inocente. La situación era prácticamente igual, por eso el luchador profesional respetará el nombre de su enemigo, aún sabiendo que no se enfrentó con el verdadero Arcángel.

La noche no es tan fría, el verano está haciendo lo propio, en una azotea Abraham y Damián se encuentran platicando, es en un edificio alto y desde ahí se pueden ver más luces en la ciudad que en el cielo mismo. Damián mantiene una indignación por haber sido descalificado en la batalla, Abraham sonríe y se ve alegre a pesar del dolor que el malestar prolonga.
-¡Eres un tonto!, pude haberlo vencido- Damián sumamente furioso con su amigo.
-Estaban a punto de ser hechos pedazos por las balas, incluso él- Abraham objeta.
-¡Vaya! Ahora incluso no solo me salvaste a mí, sino que también a tu héroe de la infancia, siempre tienes que ser tú y solo tú el héroe- No considera la respuesta del amigo como una disculpa.
- No es que sea yo el héroe- Tose-. Desde el inicio no debiste haberte enfrentado con él, de hecho creo que estás lastimado, pudo haberte hecho pedacitos.
-Ya lo tenía yo así de la rendición- Mostrando Damián una pequeña medida con los dedos-. ¡Me lo quitaste, me quitaste mi victoria!
-Esto no se trata de victorias, ambos sabemos que eres muy fuerte y que puedes con todos, pero no era tu lucha.
-Tienes razón, eres tú quién debió pelear por su nombre, pero esta es última vez que intercedo por ti- Dando la espalda para buscar una forma de bajar.
-De hecho si no hubieras intercedido por mí, hubiera perdido mi nombre, como me ayudaste, eso significa que soy digno de seguir llamándome… El Arcángel.
-Estás loco, no te entiendo nada, de todos modos perdiste la máscara, así que tendrás que hacer una nueva.
Damián toma la máscara del Arcángel con la que luchó, por un instante la sostiene mirándola fijamente, pero resiste la idea de seguir viendo la capucha de aquél que no es y decide entregarla lanzándola a las manos de su amigo.
-No pienso usar esa máscara, ese luchador ni rifa, pude haberlo vencido en su propia casa y con su gente apoyándolo- Damián al fin logra sonreír al decir eso, y con una mirada retadora le apunta a Abraham lo que sostiene en la otra mano.
Abraham se percata que ahora tiene dos máscaras, y que su amigo necesita una para escapar pues no están tan lejos de donde la policía, si alguien reconoce su ropa a pesar que tiene su gabardina al menos quiere que no se vea su rostro.
-Ah, sí lo olvidaba- Abraham del mismo modo que Damián le arroja a las manos la máscara del Demonio Oscuro-. ¿Seguro que no quieres que te lleve?
-Tengo que ir aún por una moto que dejé por ahí, además no quiero que nos vean juntos- Damián contesta mientras mira con atención la máscara del azul más oscuro que haya visto, ¿o sería la noche que la ha oscurecido más?, esa misma pregunta se haría después, aunque ya ni de día le parecería más clara.
Los amigos se ponen las respectivas máscaras a la vez y nunca pierden de vista al chico de enfrente, en un instante todo se paralizará. En uno de los puntos más altos de la ciudad se encaran después de una misión como en los viejos tiempos. El Arcángel con cierto brillo, y en este momento una ráfaga de aire pasa desde atrás de él para empujar a Damián. El chico que por ahora tiene como identidad el Demonio Oscuro logra resistir la embestida del aire, eso es nada comparado con lo que ha pasado. Tras su espalda también ocurría un fenómeno natural, un rayo resaltaba la silueta.
Ante esta postal, los amigos asumen que es momento de separarse, Damián corre y se desliza en la orilla de un tuvo que le facilita llegar a un nivel más bajo de la torre y adentrarse en el edificio buscando alguna escalera de servicio que le permita retirarse sin tanto alboroto. Abraham por su parte salta de edificio en edificio contento a pesar de los síntomas que no se desvanecen.
Inmediatamente comienza una lluvia tremenda. El regalo que Jesús le dejó a Abraham es algo que este jamás había visto fuera de un filme de héroes. Un amuleto del que salía un traje de modo místico. Quizá parte del sexto rollo pudo ser separado para utilizarse en esta curiosidad, así como los rollos se transforman, ahora Abraham puede dejar de perder tiempo en cambiarse la ropa cada que alguien lo necesita.
La máscara del Arcángel cae desde lo alto cuando Abraham ya se ha mentalizado en el modelo que usará a partir de ahora.

En la casa de Abraham, Arturo da leche en su plato al gato Neko. En su mente sigue con la idea frustrada de estar haciendo cosas tan emocionantes como sus amigos. Abraham es una criatura sobrenatural que lucha contra monstruos, Damián es un simple chico que se atreve a enfrentar a luchadores profesionales y de vez en cuando también criaturas malignas, su sentimiento se aflige por haberse quedado atrás desde hace tiempo.

A las afueras de la casa una pequeña figura de una niña flota de cerca. Su voz juguetona es precedida por una risa maliciosa, a la sombra de una de las lámparas observa la entrada de la casa.
-Aquí está uno de tus amigos, eso lo sabría, aunque no me lo hubiera dicho Lilith- La pequeña Bell sale de la oscuridad sujetando en su mano el último rollo- Espero recuerdes lo que ocurre cuando es más importante lo que sientes por alguien que lo que tienes que hacer, te dije que jugaríamos de nuevo, mi querido Arcángel, mi muy querido amigo, el sentimental.

1 comentario:

  1. "Por el poder del prisma lunaaaar....transformación!!!

    ja ja ja ja...

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