domingo, 8 de marzo de 2009

Un Ensayo de Filosofía simple

Cuando se piensa en seducción, nuestra mente nos lleva un poco más allá de las caricias e insinuaciones del sexo opuesto; en ocasiones, la seducción proviene de la dulzura de un poema , la perfección de una nota musical y ¿Por qué, no? Del césped del Nou Camp.
Lo conocieron en el Gremio, brilló en la copa confederaciones en el 99, fue reconocido en París, y su alegre sonrisa y juego lo llevaron a Barcelona. Su repertorio de movimientos en el campo es interminable: tacos, bicicletas, rabonas, sombreros, gambetas, túneles, etc. Sólo combinando la gracia en los dos aspectos pudo hacerse del titulo del más grande espectáculo en un campo de futbol.
Ronaldinho es el perfecto ejemplo para pronunciar a la seducción como una característica necesaria en el arte y para ligarla a la virtud, en tanto que puede adquirirse al pulir la técnica. Si bien se ha tratado a la seducción como una reacción a lo sensible, y que a su vez es interpretada por el sujeto, no podemos dejar de lado que también puede ser inducida, pues si del arte, la belleza y los criterios que ésta establece, dependen la última reacción entre el sujeto y el objeto, la técnica al ser perfeccionada facilita que el artista formule aquello que quiere expresar. En obras como El beso de Rodin, La piedad de Miguel Ángel, o Los alcatraces de Rivera, destaca la perfección en los gestos, para lograr la conmoción pensada las proporciones tenían que ser precisas. No imagino que un rostro distinto en la Virgen María conmoviera del mismo modo que el de La piedad. El filósofo Kant no propondría el grado de sublime a esta consecuencia grado de sublime a esta relación subjetiva que se establece entre el sujeto y la obra que percibe.
“Camp Nou, Barcelona vs Atlético de Madrid, Ronaldinho narra su sentir al parejo que el partido corre, tiene una marca personal muy pesada y reconoce que él es la figura, todo el mundo lo mira atentamente a los pies, siguen cada uno de sus movimientos, prácticamente lo marca todo el estadio, si él es el centro de todas las miradas, sólo queda una cosa por hacer”
La sensualidad se muestra a través de la seducción, acto al que la visión judeocristiana puede catalogar como un acto de enajenación, la seducción perfecta es aquella que absorbe por completo la voluntad y atención del espectador, la misma reacción puede verse en la mirada perdida de un hombre enamorado, siguiendo el guiño coqueto de un rostro angelical, acompañado de su sonrisa; así como en las tropas de un país completo marchando convencidas del discurso del magno sofista. La seducción toma elementos selectos del sujeto de modo tal que parezcan más atractivos, incluso únicos; definitivamente es una retórica de valores en la que las cualidades positivas (las que se hacen pasar por positivas), son suficiente motivo para no ver las que no lo son. Discursos como este se pueden ver en la Biblia; por ejemplo el de la Serpiente en el Edén explicando a Eva por qué ha de coger el fruto prohibido. Pero en la cancha…
“El brasileño observa a Eto’o, su compañero la tiene más fácil, es un buen rematador y un centro preciso podría ser empujado a la red fácilmente, pero recuerda que él es el show, él es el centro de las miradas, todos saben que eso es lo que hará; voltea y mira fijamente a Eto’o, patea el balón con la pierna izquierda. Cuando se es el centro de las miradas sólo se puede hacer una cosa, hacer que vean a otra parte. ¡GOOOOOOOL!, todos los jugadores corrieron hacia a Eto’o, la gente volteó, nadie prestaba atención de que el pase no era ello, sino un tiro discreto que sorprendió a los colchoneros”
Así como en la seducción es necesario el uso del diálogo ‘planeado’ y a la vez natural, es necesario en la seducción artística el dominio de la técnica, pues sólo así la plasticidad y artificialidad se hacen pasar por naturalidad, y el mensaje no se ve forzado; se hace ver al objeto de un solo modo: del que es necesario verlo, pues su naturaleza así lo exige. Así, el propósito de hacer pasar el mensaje como la expresión necesaria del objeto, ha sido cumplido.
“Estadio Da Luz, Portugal vs Brasil. Por la banda izquierda desborda el equipo carioca, su “10” recibe un pase y se encara a uno de los mejores medios del mundo, catalogado como “galáctico” Figo es intraspasable para cualquiera que sepa de futbol, el capitán de la verdeamerela lo mira a los ojos fijamente, con la pierna derecha toca el balón para que éste se dirija a la izquierda del luso, Figo se perfila para que Ronaldinho no pueda recuperar el balón, pero en una fracción de segundos la punta del pie de Ronie jala el balón en dirección contraria, parece como si fuese una bala de cañón y su pie un poderoso imán, Ronaldinho le pasa el balón entre las piernas a Figo y se escapa dejándolo en una posición incomoda para seguirlo, inclusive humillado por el “olé” de sus compatriotas.”
La seducción vista como virtud de la expresión, nos muestra que el acto sensual es el que, utilizando recursos propios, destaca como si tuviese magia (SUGIERO: “…destaca como si fuese, per se, mágico), como cuando un suave movimiento de muñeca hace aparecer oro en el aire, o palomas y flores de un pañuelo cualquiera.
El “jogo bonito” consistía en eso, hacer que cualquiera al que le gustase el futbol tomase un balón, y lo dominara buscando nuevas variantes. Hacia ver que la magia podía ser buscada por cualquiera, porque el hacer lo imposible, era el resultado de hacer todo lo posible para sorprender.
Esta sería pues, la definición de la seducción: el cumplir el objetivo del modo más vistoso posible. La espectacularidad hecha pasar por natural. Hacer de un detalle resaltante la base para un “Movimiento mayo”, y así hacer que el otro sienta lo que queremos que sienta. La sensualidad en el guiño de la bella madonna que pasa moviendo el cabello hipnóticamente, es el detalle de gracia que agrega ella a su andar para que el espectador la deseé; y si el seductor drible brasileño logra eso y además un gol, hace de la sensualidad retórica lo que ya Maquiavelo juzgó con anterioridad: “si cumple el cometido… toda la gracia está justificada”

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