lunes, 24 de febrero de 2014

¿Día de la bandera o del Atlachinolli?




Las teorías de conspiración hicieron que este inicio de semana las personas mostraran un escepticismo absoluto como pocas veces, en contraste, también  pude observar una conciencia homogénea en la que la constante plantea una verdad irrefutable: “Las instituciones solo pueden decir la verdad construyendo una, es decir “Armándola”, inventándola, haciendo los argumentos débiles fuertes y los fuertes débiles”.

Y si usted lector de Blogger siente ese impulso por asociar el Término Maquiavélico con Maquilar, adorará esta otra leyenda nacional poco conocida y muy difícil de corroborar, y de paso podrá celebrar en Bandera[1] con un exquisito tema de conversación acerca del lábaro que este año de futbol se convertirá en el más socorrido, y de paso descansará un poco de las pláticas sobre el “Falso Chapo” o “El penal que no marcó Chiquimarco el sábado”.

Advertencia, El siguiente contenido ha sido redactado para ser leído tal como yo se lo platicaría a mis amigos en una pseudotertulia dionisiaca.


Y entonces, vi en Youtube el video sobre la verdad acerca del escudo nacional, primero leí los comentarios para asegurarme que no era uno de esos videos donde te espantan al final con un grito y la imagen de Linda Blair, y vi que alguien comentaba que el águila devoraba una paloma, pero por el significado que tiene para el cristianismo español esta fue sustituida por una serpiente porque la paloma se relacionaba con el espíritu santo y la serpiente con la maldad, en ese momento decidí confiar en que el video en efecto trataba sobre la verdad oculta atrás de la historia de la Bandera de México.

En una ponencia del historiador Oselocoatl Ramires, él fue cuestionado por una señora sobre el motivo porque el vaticano no ha devuelto la Bandera Original a México, el maestro gustoso señaló el carácter asertivo de la pregunta y comenzó a narrar, que el fundador del grupo al que pertenece, el Dr. Romerovargas Iturbide, descendiente directo de Iturbide realizó diversos estudios en Italia y llegó a ocupar un alto puesto dentro del vaticano, y dijo que se convirtió en secretario particular de Juan XXIII, eso no lo creí, por ello me puse  a investigar y, ¿qué creen? Que efectivamente existe el Sr Romerovargas, pero no pude ratificar que fuese descendiente de Iturbide, incluso su nombre se escribe Yturbide, aunque en efecto, escribió los tratados que el maestro mencionó y aunque no fue secretario personal de Juan XXIII, porque el secretario fue Loris Francesco Capovilla, si vi que alguien lo menciona como bibliotecario encargado en el vaticano, no me creas, porque tampoco es una fuente confiable, pero sí creo esa parte de la historia en la que se narra que él tuvo acceso a documentos secretos que el vaticano tiene pertinentes a México.

Yturbide tuvo acceso al Grupo Borgia, documentos precolombinos que fueron adquiridos por la santa sede como regalos de la corona española durante la conquista de Tenochtitlan. Pero además de estos documentos estaba un elemento inédito, una bandera azul con un águila parada sobre un nopal y el sol como fondo, bandera que él interpretó como la auténtica bandera de México, quizá la relacionó con la bandera actual por el gran parecido que tienen ambas piezas en el escudo y que ambas hacen una clara referencia al mito azteca sobre la señal que Huitzilopochtli envió a los mexicas para fundar su ciudad. Según el relato, Romerovargas muy indignado le dijo al Papa que devolviera esa bandera y el códice Borgia a México y al recibir una negativa él renunció y regresó a México con la descripción de la bandera, actualmente ha sido adoptada por grupos que estudian y apoyan a grupos indígenas como su bandera legítima. La bandera es llamada Atlachinolli que significa Agua y fuego, o Bandera de Cuitlahuac.

Según la narración de Bernal Díaz del Castillo en Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, Atlachinolli era el grito de batalla de Cuitlahuac en su victoria de la Noche triste para los españoles, aunque nunca menciona una bandera.

La bandera llamada Atlachinolli difiere en su escudo de la actual por elementos como el sol atrás del águila, por 3 piedras sobre los que está el nopal en que está parada que representan la triple alianza entre Tenochtitlán, Texcoco y Tlacopan, y como aspecto a destacar, el águila no sostiene una serpiente en la boca. Según una interpretación de Álvaro Ibáñez Doria, lo que sostiene es precisamente el símbolo del grito de batalla Atlachinolli (agua y fuego) y no una serpiente. Es de gran relevancia este dato porque la tradición cuenta en las escuelas, sobre todo en estas fechas, que el diseño del escudo nacional fue encargado por Iturbide pensando precisamente en la grandeza del imperio azteca y el mito de su fundación, no obstante se omite que ese primer diseño no tenía una serpiente en el pico como la de hoy en día, de hecho el primer escudo con el águila es una referencia exacta del Códice Mendoza en el que se muestra la fundación de Tenochtitlan. Y que durante la independencia Allende ya había utilizado banderas con esta insignia, y ninguna tenía una serpiente.

La serpiente fue introducida en 1823 y ahí comienza la polémica, los creyentes de la conspiración dicen que originalmente el águila devoraba un ave más pequeña y que representaba la superioridad mexica, esto no era bien visto por los españoles que asociaban la imagen con una paloma y por extensión con el espíritu santo, en contraste las serpientes eran entendidas por los indígenas como un símbolo de la tierra y todo lo tangible mientras que para los invasores esta era el mismo Satanás que tentó a Eva en el Edén. Por ello se acusa a los conservadores católicos la sustitución del ave por la serpiente con fines de imposición dogmática, no obstante el gobierno que la incluyó en el diseño era precisamente un gobierno liberal que había disuelto el imperio de Iturbide.  

Otra teoría es que hubo un conocimiento sobre el Atlachinolli que data desde 1521 y la figura del símbolo de agua y fuego se confundió con una serpiente. El Atlachinolli representa una conjunción de símbolos contrarios como lo son el agua y el fuego para dar una idea de dualidad y conjunción en el orden universal, coincidentemente el águila acompañada por una serpiente fue interpretada del mismo modo, al señalarlo como un símbolo de la interacción de lo celeste con lo terrenal y que nosotros en la actualidad lo interpretamos como el conflicto entre el bien y el mal.

Según Oselocoatl Ramires, se le solicitó en 1985 al varticano que regresara la bandera a México así como el Códice Borgia, pero Juan Pablo II les solicitó que se hiciera la petición por medio diplomático, no obstante aún eran vigentes las leyes juaristas que prohibían la relación diplomática entre México y el estado Vaticano ya que por su carácter reformista, no se reconocía al Vaticano como un estado. En 1990 el presidente Carlos Salinas de Gortari recibió de nuevo a Juan Pablo II y ya había derogado las leyes de Juárez y se reconocía al vaticano como un estado, en agradecimiento el Papa trajo un documento como obsequio, ¡y así es!, por fin regresó a México el Códice Badiano, no hubo mención absoluta ni del Códice Borgia ni de la bandera.

El carácter conspiratorio radica en que nadie ha visto esa bandera que está en poder del Vaticano, nadie excepto Yturbide, y su reconstrucción ha sido con base en otros códices y grabados, Oselocoatl Ramires argumenta que una bandera precolombina implica soberanía política e intelectual y es precisamente lo que los conspiradores no quieren que tengamos. Por ello el chisme nacional es que nuestra bandera actual es un instrumento evangelizador para considerar “malos” a nuestros símbolos autóctonos y debemos sustituirla por la bandera verde agua con Tonatiuh en el fondo y el águila sosteniendo en el hocico el símbolo de la dualidad.


Los símbolos siempre han sido determinantes en la conducta humana, no solo porque dotan a una población de unidad y protección, sino porque también sirven como posibilidad de comunicación efectiva y universal, pues, un símbolo es independiente a la lengua y completamente dependiente a la interacción cultural, por ello como mexicanos tenemos la posibilidad de hacer significativa nuestra personalidad independientemente del estandarte que portemos, el águila y la serpiente son lo de menos si hoy no somos capaces de demostrar unidad y congruencia en nuestros manejos políticos, la distribución de la riqueza o el respeto por la vida. Así que lejos de cuestionar el diseño de una bandera, habría que comenzar por el comportamiento de nuestra bandera[2], ¿hacemos lo correcto, lo suficiente, lo congruente? ¿hacemos el amor o la guerra? ¿Hacemos o somos?






[1] Como también se le conoce al grupo de amigos más próximo según la Informal Antiacademia de la Lengua Defeña.
[2] De nuevo me refiero a los amigos y grupo cercano

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